La solemne sesión de ayer del Parlament sirvió para consagrar lo que ya sabíamos. Básicamente, que la práctica totalidad de los catalanes están disconformes con un sistema de financiación incorrecto, por el que la renta per cápita del país pierde puntos en el ranking español después de ejercer la solidaridad territorial. A partir de ahí, surgen las diferencias, en muchos aspectos importantes. La propuesta de pacto fiscal que el Govern sacó adelante ayer con el apoyo de los diputados de CiU, ICV, ERC y, parcialmente, el PSC, es un fuerte órdago al Gobierno central justo en un momento en que la Generalitat apela al mismo Gobierno para que le preste dinero con el que hacer frente a las facturas.
Información publicada en la página 10 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 26 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Se trata de un movimiento de ficha que, partiendo de una situación de discriminación real, también es una respuesta al PP por su autoritario reparto de las nuevas exigencias de reducción del déficit entre las comunidades autónomas, sin permitir que estas se beneficien de la relajación de plazos y objetivos concedidos por la Unión Europea. Salvando las distancias, hay que decir que la osadía del envite -tanto por el momento en que se produce como por su contenido- recuerda al estilo con que el PP se ha movido por Europa estos últimos meses, unas maneras que le llevaron incluso a apelar a la soberanía nacional para cambiar unilateralmente los objetivos de déficit. Conviene tener presente que esa actitud no ha dado resultados y ha sido muy contraproducente.
Puede que el Govern considere de verdad que no hay incompatibilidad entre el rescate interior y la demanda de concierto como si fueran un todo, aunque a todas luces resulta contradictorio. Lo que sí es posible es que la estrategia de presentar la propuesta de pacto fiscal con un amplio apoyo del Parlament le permita negociar en mejores condiciones las exigencias que impondrá el Gobierno central para abrir el grifo del Fondo de Liquidez Autonómico. Artur Mas enfatizó ayer de manera también solemne la respuesta que obtendría Madrid si tratara de intervenir Catalunya por incumplir los objetivos fiscales que desde el Govern se consideran arbitrarios, una advertencia que bien podría formar parte del nuevo escenario que ha abierto la petición del rescate.