El Periódico

José Antonio Bueno

Consultor

La mitad de nada

La mitad de nada

AFP / BYUN YEONG-WOOK

Un empleado de Lehman Brothers, en la sede de Seúl, el 16 de septiembre del 2008, tras el crash.

Jueves, 23 de marzo del 2017 - 16:55 CET

Si según el tango 20 años no es nada, solo ha pasado la mitad de nada desde el inicio de la crisis financiera global cuyas consecuencias aún estamos padeciendo. Fue en el mes de marzo del 2007 cuando el sistema financiero comenzó a dar síntomas de una enfermedad muy seria. La segunda hipotecaria norteamericana, New Century comenzó a tener problemas legales, su cotización se suspendió el 12 de marzo y acabó suspendiendo pagos el 2 de abril. Lo más relevante no fue que una empresa pasó de valer cerca de 2.000 millones de euros en enero a prácticamente nada en abril, ni que sus 8.000 empleados acabasen en el paro, sino que su caída fue como los terremotos que preceden a las erupciones volcánicas, un síntoma de que algo grande estaba por llegar. A New Centrury le siguió el colapso de varios fondos y una creciente falta de liquidez que hizo que los bancos centrales de medio mundo tuviesen que inyectar fondos el 9 de agosto del 2007. De ahí en adelante fueron creciendo los problemas de los bancos, las pérdidas, las ventas y fusiones forzadas hasta que en setiembre del 2008 se alcanzó el cénit de la crisis con la quiebra de Lehman Brothers a la que siguieron más quiebras, intervenciones y el contagio definitivo de la crisis financiera al "mundo real".

En España aunque ya hubo recesión en el 2009 el tsunami no comenzó a arrasarnos hasta el 2010 cuando comenzaron los ajustes y los problemas con algunas cajas de ahorro, llegando al pico de tensión en verano del 2012 con el rescate europeo de parte de nuestro sector financiero y serias dudas sobre nuestra continuidad en el euro.

Solo ahora aspiramos a tener un PIB algo superior a nuestro record del 2008 ya que acabamos de alcanzar el del 2007, pero a pesar de ello seguimos con un desempleo tremendamente alto (18%) y una deuda del 100% de nuestro PIB, mucho peor que en el 2007, con un paro del 8% y una deuda del 35,5%. Las ratios solo son eso, ratios, pero tal vez explican por qué ahora vivimos con una mayor desigualdad social y, por el camino, hemos perdido población tanto de nacionales como por una menor inmigración.

La crisis financiera ya ha concluido y también la económica, pero en prácticamente todo el mundo se ha instalado una crisis aún más compleja, una crisis política y de valores de la que habrá que ver cómo salimos. El 'brexit', Trump, Wilders, Le Pen…son síntomas de un problema muy serio, la población está harta de la política convencional y prueba con quienes dicen lo que quieren oír, sea o no cierto, sea o no lícito. El mundo se mueve por el miedo, el corto plazo y hasta por el egoísmo. Se buscan soluciones simples a problemas complejos, pensando en arreglar lo próximo, aunque lo global se complique aún más.

No es la primera vez que el mundo entra en una fase similar, y casi nunca ha sabido salir bien. Ahora, no obstante, contamos con nuevos mecanismos de comunicación que pueden hacer que las personas reaccionen de manera diferente. Solo el tiempo nos dirá cuál es la siguiente fase de esta crisis de cuyo origen “celebramos” ahora diez años.

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