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Hay una gran demanda de moralidad. Queremos que las figuras que destacan en su campo
Información publicada en la página 6 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 04 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
- y, hoy, destacan sobre todo los deportistas- ofrezcan una imagen, y no solo una imagen sino un gesto sincero, que los aleje de la materia para insuflarnos espíritu. Más que nunca, queremos que las referencias que tenemos y que, sobre todo, tienen nuestros hijos nos informen sobre la bondad humana y sobre la necesidad de compartir y no de atesorar. Incluso el monarca, que no es miembro de ninguna oenegé (y, si lo era, tuvo que pedir la baja), alabó a los futbolistas no solo por su valía sobre el césped sino porque eran buenas personas. Y resulta que, ahora, estos ejemplos sociales no quieren (o aún no tienen decidido) entregar el premio de sus hazañas a fines altruistas. Hay intensas campañas que así lo reclaman y la controversia se ha convertido en el tema del día.
Con toda sinceridad, que hagan lo que quieran. Esto es un pacto y tienen todo el derecho de embolsarse el dinero porque así alguien se lo prometió. El problema radica en quién lo prometió y por qué prometió tanto. Y en ellos mismos, que no dejaron las cosas claras antes, como sí lo hicieron los italianos. Quizá serán magnánimos, pero cuando lo eres porque te lo piden es como cuando Joan Crawford contesta «aún te quiero» después de que Sterling Hayden le pide: «Miénteme, dime que aún me quieres».