Emma Riverola
Escritora
En campaña electoral, el PP dejó entrever que derogaría el artículo que permite abortar a jóvenes de 16 y 17 años sin el consentimiento de los padres. Pero Alberto Ruiz-Gallardón -ese chico que tan moderado parecía frente al coco de Esperanza Aguirre- ha resuelto que la minoría de edad se extiende de por vida al sexo femenino. Así, como parece que las mujeres no tenemos ni capacidad ni discernimiento para decidir sobre la maternidad, lo mejor es que el Estado concluya por nosotras. Ni siquiera los supuestos de la ya superada ley del aborto de 1985 -el riesgo físico o psíquico para la madre- son suficientes para el flamante ministro de Justicia.
Información publicada en la página 6 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 02 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Que los partidos se dediquen a ganar elecciones y después -incluso al día siguiente- anuncien lo callado hasta entonces ya no es una sorpresa. Pero nunca en temas sociales aceptados por la mayoría de la población. ¿A qué viene y adónde nos lleva este retroceso? ¿A los viajes a Londres reservados a las privilegiadas o al peligro de los abortos clandestinos? ¿Se le ha ocurrido a Ruiz-Gallardón ponerse en la piel de una mujer que, vapuleada por la crisis, se vea obligada a continuar adelante con un embarazo no deseado? Hace mucho que las mujeres nos ganamos la mayoría de edad y la capacidad de decidir, en función de la necesidad y de los principios éticos de cada una, sobre nuestros cuerpos. Este es el límite. Un sometimiento más es inaceptable.