Josep Maria Espinàs
Periodista y escritor
Este diario ha dedicado dos páginas, firmadas por Ferran Cosculluela, al tema de los desfibriladores. Como esta palabra explica, se trata de reactivar la aurícula que en un momento determinado ha dejado de contraerse y, al no recibir estímulos, el corazón se detiene. Huelga decir que las consecuencias son muy graves, prácticamente fatales, pero no es en esta columna donde se precisarán los detalles. Lo que importa es que los desfibriladores son unos aparatos que han salvado muchas vidas.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 22 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Siempre que se apliquen con una gran rapidez sobre el corazón, muy poco después del infarto. Sin embargo, el éxito no está garantizado, pero los resultados son bastante buenos para que se propugne la máxima difusión posible de estas máquinas. Naturalmente, es deseable que sean los expertos los que manipulen el desfibrilador, pero el reportaje nos descubre que un ciudadano cualquiera puede aplicar un desfibrilador con eficacia. Y para facilitarlo, ya se han instalado muchos desfibriladores a los que se han incorporado las instrucciones necesarias. No parecen demasiado complicadas. La rapidez de actuación es fundamental para obtener un resultado positivo. El corazón debe recuperarse en pocos minutos. Y no siempre el personal médico puede llegar a tiempo. Para ello se han empezado a instalar desfibriladores en espacios públicos.
En las comarcas de Girona, dentro de medio año ya habrá 550. Parecen muchos, y lo son, pero si se quisiera hacer una red de estos salvainfartos que cubriera Catalunya deberían instalarse muchos miles. Dicen que costaría una fortuna. Sí. Pero no haré demagogia preguntando: ¿y qué vale una vida humana?. No. Lo que digo es que en Barcelona, y en los pueblos, hay mu-chos farolas, y cafés, y farmacias, y agencias bancarias. ¿No sería posible crear un mapa de puntos con desfibrilador? ¿Y no se podría enseñar el funcionamiento en las escuelas? Ya ven, me ha salido un artículo ilusorio. Quizá por influencia del fantástico proyecto de Barcelona World.