Hoy puede ser un día difícil. Hemos marcado el 3 de mayo en rojo en el calendario porque hemos previsto que habrá disturbios y más disturbios e incendios en las sucursales bancarias, una riada de la protesta antisistema que convertirá de nuevo a Barcelona en una rosa de fuego. Ya lo veremos. No digo que no sea así. Los policías tienen canales de información que, en estos casos, deben advertir de la posibilidad de que todas estas maldades acaben sucediendo.
Información publicada en la página 12 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 03 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Es una evidencia que ya hemos vivido y que, probablemente, volveremos a vivir y a sufrir. No comentaré si es conveniente o no que el Banco Central Europeo decida hacer una reunión en Barcelona, lejos de la gris y burocrática Fráncfort, o si el solo hecho de insinuar eso atenta contra los principios democráticos porque sería muy grave que una institución como esta no tuviera cabida aquí por miedo a la violencia que pueda generar. La violencia se genera sola; el resto son excusas para que habite entre nosotros. Dicho esto, también hay que remarcar que la inminencia del día 3 ha generado una maquinaria propia de un Estado policial. Vuelven las fronteras, se desmenuza un poco el concepto de una Europa unida, llegan cantidades industriales de refuerzos armados y se crea una atmósfera preventiva que genera malestar. Para colmo, ante una fecha tan apocalíptica anuncian que la policía tendrá dos mandos diferenciados. ¡Ay, madre, qué miedo!