DIRECTO Rueda de prensa del portavoz del Ejecutivo catalán, Francesc Homs, sobre la reunión del Govern
Bernat Gasulla
Subdirector
La del 22 de mayo fue una ceremonia intensa. Tanto la que se pudo ver en la tele como la que presenciamos en directo los que calentábamos butaca en el Auditori. El prolegómeno fue digno de recordar. Los premios menores del Català de l'Any quedaron eclipsados por el beligerante discurso de la representante del movimiento contra los desahucios hipotecarios, Ada Colau. Ni corta ni perezosa, delante del mismísimo presidente de la Generalitat, buena parte de la cúpula financiera catalana y numerosos empresarios de primera fila, clamó contra la «estafa» que, a su juicio, suponía la crisis. El dardo verbal provocó algunos movimientos inquietos en las butacas, aunque, de justicia es reconocerlo, tanto Artur Mas como mi compañero de asiento, Oriol Pujol, y el alcalde Xavier Trias encajaron la embestida con dignidad. El president se marcó el detalle de, mostrando sus discrepancias con Colau, coger el guante.
Mas felicita a Puyal en presencia de Antonio Asensio Mosbah, presidente del Grupo Zeta. JOAN CORTADELLAS
Mas felicita a Puyal en presencia de Antonio Asensio Mosbah, presidente del Grupo Zeta. JOAN CORTADELLAS
Información publicada en la página 336 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 28 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero, tras Colau, el pulso por el Català de l'Any era claro: el doctor Josep Brugada -referencia mundial en la prevención de la muerte súbita-- versus el maestro de periodistas Joaquim Maria Puyal. Sin restarle méritos a Laia Sanz, la jovencísima campeona de trial, todos sabíamos que la cosa se iba a dilucidar entre esos dos dinosaurios. El vídeo en el que la madre de un niño cuya vida salvó Brugada se dehacía en agradecimientos hizo saltar alguna lágrima. Incluso las del candidato. Era difícil resistirse a los méritos de un hombre de ciencia cuya entrega ha evitado y seguirá evitando muertes que hasta hace poco se atribuían a la fatalidad.
EL DISCURSO. De Puyal hablaron los periodistas. Sobre el pasado, presente y futuro del periodismo y sobre los secretos de la TdP (Transmissió d'en Puyal). Quizá los méritos de Puyal, a los que se añadía el recuerdo imborrable de su pregón para la Mercè, se veían superados por la contundencia de los argumentos favorables a la persona que salva vidas. El pueblo se pronunció y ganó Puyal. Y fue en su discurso de agradecimiento cuando se disiparon las dudas sobre la justicia del premio. Ojalá se pudieran escuchar más a menudo intervenciones de ese calado de boca de los que nos dirigen. Solo reproduciré las frases que destacó en su día el cronista del acto para este diario, Ramón Vendrell: «Yo no soy el Català de l'Any. El Català de l'Any es el ciudadano que sufre la crisis en casa y sigue adelante». «Hemos confundido felicidad dinero, crisis económica y crisis moral. Nos hacen falta discursos lúcidos» . Como el suyo, mestre.