Ya saben que parte de los herederos de Franco están empeñados en no condenar al dictador, no reconocer la crueldad de su dictadura -para algunos una modélica democracia orgánica un pelín autoritaria- y no resarcir a las víctimas y sus deudos. A esos franquistas, conservadores y patriotas les regalaba Ángel Viñas (El País) el martes novedades sobre la conspiración de 1936 que acreditaban que el 1 de julio, 17 de días antes de la rebelión, el Gobierno fascista de Mussolini firmó en Roma cuatro contratos por los que se comprometía a suministrar aviones y armas a los insurgentes españoles. Viñas, economista, historiador y diplomático, agregaba que eran los monárquicos españoles los que habían negociado con Italia en un artículo que anticipaba una investigación en curso. Y se daba ese gustazo en vísperas del 18 de julio, la «fiesta nacional» de esa dictadura que persiguió y prohibió el catalán.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 19 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Claro que Bauzá, presidente del PP balear que gobierna con mayoría absoluta, se dio otro: volvió a relegar el catalán, la lengua propia de las islas, que deja de ser requisito para acceder a un empleo público. Una vergüenza y el peor hachazo al catalán desde el franquismo según los eruditos; echa por tierra un consenso de 25 años, ignora las protestas de la calle y desoye la petición del Parlamento Europeo, según se leía ayer en las portadas isleñas de Ultima hora, Menorca y Ara.
Para Sebastià Alzamora (Ara), «el desgobierno de Tutanramón Bauzá llega al paroxismo» y «los 34 diputados del PP se han cubierto de ignominia», pero hay que rechazar «la tentación de pensar que para tanta miseria no hacia falta ningún autogobierno». Para Xevi Xirgu (El Punt Avui), la reespañolización en marcha es «una vergüenza» y Mas no debería firmar más acuerdos con quien pretende aniquilar el catalán. XAVIER CAMPRECIÓS