El Gobierno catalán mantiene como puede el presupuesto en investigación tras dos años de recortes, guiados antes por las urgencias financieras y por las fotos de Alicia Sánchez-Camacho que por las reformas de los servicios públicos. Mas-Colell se aferra a los principios que ya puso en marcha en el último Ejecutivo de Pujol con el apoyo desde la oposición del president Maragall: convertir a Catalunya en un clúster de investigación en materias donde puede ser competitiva a escala global, como la bioinvestigación, el desarrollo farmacéutico, la formación de cuadros directivos en las escuelas de negocios, el tratamiento contra el cáncer, la química fina y otras pocas especialidades.
Información publicada en la página 60 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 21 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La apuesta que empezó a finales del siglo XX pretendía impulsar un cambio de modelo productivo en Catalunya para compensar el peso en el PIB de la construcción y el turismo cuando flojeasen. Pero la crisis nos cogió a mitad de la operación y todavía estamos en la fase de invertir para tener centros de investigación de referencia. Y los recortes desordenados están a punto de poner en riesgo la operación. Necesitaremos mucha entereza para mantener el gasto en investigación en este ejercicio y el siguiente. Y todavía más cordura para mantener la apuesta en este modelo ante algunas ofertas para atajar el camino del crecimiento con proyectos como el de Eurovegas, que ya se fija en El Prat como posible ubicación.
Terrible alternativa
En los próximos meses nos jugamos en futuro de las tres próximas décadas. Las opciones que tomemos en la esfera pública, en las empresas y en nuestra propia vida personal marcarán a los supervivientes de la crisis. Es el momento de que el president Mas empuñe ese timón que tanto nos enseñó y tenga el mismo coraje para dibujar el futuro del que dice tener para deconstruir el pasado. Es el momento de mantener la apuesta por un nuevo modelo productivo o volver a ese modelo turístico y especulativo que llenó la panza de los propietarios de terrenos, de los ayuntamientos y de los empleados de la construcción pero del que hoy solo queda la celulitis.