Gemma Tramullas
Periodista
Llueva, truene o relampaguee, su puesto de banderas, pegatinas, chapas, pines, camisetas, pañuelos y libros no falta en manifestaciones, conciertos y ferias. De padre catalán y madre de Soria -«soy un charnego, como se decía antes»-, este vecino del barrio de Verdum (Nou Barris) lleva más de la mitad de su existencia haciendo de las luchas sociales su forma de vida, literalmente.
Información publicada en la página 72 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 29 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-El 11-S agotaría su estoc.
-Lo vendí todo. Días antes había comprado toda la tela de bandera que tenían en la mercería del barrio (lo siento si alguien se quedó sin por mi culpa) porque mi suministrador habitual no daba abasto. El 11 por la mañana había vendido ya todas las banderas y por la tarde me llegaron unas que habían cosido a toda prisa aquel mismo día en Mataró. Desaparecieron en 20 minutos.
-¿Cuántas vendió en total ese día?
-Calculo que unas 500 estelades y 100 senyeres. La gente compraba senyeres porque las estelades se agotaron.
-¿Le sorprendió la dimensión de la manifestación de la Diada?
-Relativamente. La Assemblea Nacional Catalana lleva tiempo preparando el tema. Desde el 30 de junio ya se habían organizado marchas por la libertad y la independencia en ciudades y pueblos y el objetivo era reunir a dos millones de personas.
-Y pensar que hace años los que gritaban «¡In-inde-independència!» eran cuatro gatos...
-Ese era el grito que más se coreaba en las manifestaciones del Moviment de Defensa de la Terra (MDT). Cuando entré a militar en el MDT, en 1984, éramos varios centenares de personas. Primero hacíamos adhesivos de forma artesanal, luego camisetas, pañuelos... Me convertí en responsable de material a nivel nacional, y cuando el partido se disolvió seguí llevando material en mi puesto ambulante .
-¿Solo monta el puesto en actos independentistas?
-Intento ir a todo: Primero de Mayo, antiglobalización, feminismo, Palestina, Aturem la Guerra, 15-M… Pero la causa independentista la siento más mía. He viajado con el puesto al extranjero. Estuve con la Marxa per l'Autodeterminació de la Nació Catalana en Bruselas, en el 2009, y en Ginebra en el 2010. En Bruselas se acumuló tanta gente frente al puesto que tuvo que intervenir la policía porque cortaban el tráfico.
-Parece un esprint, pero la independencia es una carrera de fondo.
-Es una larga reivindicación de la sociedad civil que ha calado hondo, no en la burguesía, sino en las clases populares. He visto como en barrios de mayoría inmigrante como Verdum, Meridiana y Torre Baró se iba caldeando el ambiente. El 19% de los vecinos de Nou Barris participaron en la consulta por la independencia, y calculo que el 25% de los que me compran estelades hablan castellano. El tema de la crisis ha sumado muchos adeptos.
-¿Da rabia que una reivindicación popular se personalice tanto en Artur Mas?
-Estaba claro que la derecha y la burguesía se aprovecharían. Mas se ha visto abocado a actuar por la presión de la gente y de un trabajo bien hecho. No tenía otra opción, no podía ponerse en contra de su pueblo.
-¿Qué es más prioritario, la independencia o la justicia social?
-En un país sin recursos, poca cosa se puede hacer a nivel social. Si conseguimos la independencia, la gente ya decidirá si quiere ser más de izquierdas o de derechas, como en cualquier país.
-¿Guarda algún suvenir histórico?
-Tenía una pegatina única que hizo a mano una novia mía en 1984 para una manifestación contra la subida de los precios del transporte. Era la primera pegatina del MDT. Un coleccionista me ofreció 100 euros.
-¿Y se la vendió?
-Le hacía tanta ilusión que se la regalé. Me dolió, pero pensé que él la conservaría mejor que yo.
-Debe tener un almacén repleto de causas perdidas.
-Me han quedado bastantes camisetas de Aturem la Guerra. Casi nadie se acuerda ya de aquella gran movilización del 2004.