José Santano tenía 3 años cuando llegó a Barcelona con su madre y sus dos hermanos. Venían de Ceclavín, un pueblo de la provincia de Cáceres -a 12 kilómetros de Portugal- del que primero se había despedido su padre, para venir a trabajar a Catalunya. Como tantas familias de la España profundamente rural, visualizaron un buen futuro aquí.
Información publicada en la página 56 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 25 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-Cincuenta años después, ¿qué futuro visualiza desde Catalunya?
-Negro. Lo veo más negro que las maracas de Machín. Cuando tienes a tu alrededor tantísimas familias, con hijos, que no saben si van a tener qué comer mañana, y ves cómo sube el recibo de la luz, la gasolina..., y cómo perdemos servicios en sanidad, y tanta gente en paro, ¿cómo vamos a mantener tantos subsidios? Ahora mismo, no me puedo imaginar un futuro claro. Yo solo creo en el momento presente, y en este no veo que nadie mueva ficha para crear trabajo, que es lo prioritario.
-¿Cuando dice «nadie», se refiere a los políticos?
-Claro, ahora Mas y Rajoy tienen nuestro futuro en sus manos.
-En una cuerda tensa. ¿Cómo le parece que acabará?
-Yo creo que acabarán llegando a un acuerdo. No creo que España se deje escapar a Catalunya. Habrá regateo, costará, pero creo que habrá pacto.
-¿Qué pierde España si pierde a Catalunya?
-Una de sus gallinas de los huevos de oro. Solo por su ubicación, ya lo es. Por su salida a Europa por tierra, por mar, es un lugar estratégico.
-¿Qué riesgos cree que implicaría separar Catalunya de España?
-¿Es que Catalunya sabe, en estos momentos, qué países apoyarían su independencia? El riesgo de boicot no es solo una amenaza de las otras comunidades españolas. No sé si Mas ha consultado a gobernantes de los países con los que, en una hipotética independencia, Catalunya debería interactuar económicamente. ¿Podría Catalunya autofinanciarse, realmente, con lo que genera actualmente? Las multinacionales se están yendo, se van donde la mano de obra es más barata. Y al pequeño empresario de aquí, que es el que no se iría, no se le apoya. Creo que hay aún muchas incógnitas sobre la mesa.
-¿Usted fue a la manifestación del 11 de septiembre en Barcelona?
-No, siempre tienes cosas que hacer y no, no fui.
-¿Pero es partidario de la separación de Catalunya de España?
-Soy partidario de que Catalunya deje de pagar más por todo. Si damos más al Estado, que también revierta más aquí. Que aquí ya pagamos bastante por todo. Sales de Lleida y hay autovías gratis por todas partes. Creo que si Mas nos ayudara a salir antes de la crisis, creando empleo y pactando más justicia fiscal para Catalunya, entonces habría mucha más gente que lo apoyaría hacia la independencia.
-¿Y si en estos momentos ya tuviera el apoyo que necesita?
-Entonces hay que respetarlo. Pero un millón y medio de personas están muy lejos de la mayoría. ¿Cuántos de los que no fueron a la manifestación quieren la independencia?
-¿Cree que llegará el referendo o que unas elecciones inminentes, en Catalunya, responderían a ello?
-Creo que la gente está muy desencantada de la política y no me extrañaría que ahora, en plena crisis, fuera mucha menos gente a votar. No se puede confiar en programas electorales que no se cumplen.
-¿Usted no habla nunca catalán?
-Si lo tengo que hablar, lo hablo, aunque no lo sepa escribir. Nunca lo he necesitado. En el área metropolitana [Santano es secretario de la Unió Esportiva Sant Ildefons, de Cornellà] todo el mundo habla castellano y los niños aprenden catalán sin problema. El saber no ocupa lugar. Pero en mi época [tiene 57 años] no se estudiaba.
-¿Y entiende a los que también salen a la calle para defender su lengua?
-Sí, pero, créame, al menos en Cornellà y en L'Hospitalet, que es donde yo vivo y donde me he movido siempre, la mayoría de gente no piensa en lengua ni en política, sino en cómo podrá llegar a final de mes.