Laura Gómez, secretaria de organización del sindicato CGT, ha sido detenida como sospechosa de quemar unos papeles a las puertas de la bolsa. También en prisión incondicional siguen Daniel, Ismael y Javier. Ya suman 29 días. No hay antecedentes previos. Las faltas de las que se les acusa son mínimas. Pero, para estupor de los profesionales del derecho, los jueces han decidido aplicar esta medida absolutamente excepcional. Para situarnos, Millet y Montull pasaron tan solo 13 días en prisión. El concejal del Ayuntamiento de Masquefa que atropelló a dos vecinos por descolgar una bandera española, solo durmió una noche entre rejas. Los sospechosos de hurtos, ni huelen la celda. Y, para mayor escarnio de las comparaciones, los agresores tampoco pisan la cárcel a no ser que pasen de los puñetazos a las puñaladas. ¿Cómo pueden estar en prisión unos estudiantes ejemplares acusados de un desorden mínimo, mientras agresores y timadores descomunales disfrutan de la libertad? ¿En nombre de qué seguridad se cercena de un modo tan salvaje la libertad provisional?
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 27 de abril de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Es evidente que estas detenciones tienen mucho de escarmiento y de pantalla de la inoperancia de los Mossos. Los problemas de vandalismo no se solucionarán criminalizando el legítimo derecho a la protesta. Del mismo modo que el miedo a una represión desproporcionada no vaciará las calles. Sin vías de escape, la tensión solo aumentará.