El descalabro bursátil de la nacionalizada Bankia (enseña financiera del poder político-patronal y del tocho madrileño-levantino del PP) se ganaba ayer con creces abrir las portadas de referencia del quiosco. Ahí tienen la de El Mundo, cuyo editorial (Bankia merece una comisión de investigación) reclamaba una investigación señalando al Gobierno de Zapatero y al Banco de España que aún gobierna Ordóñez; le bailaba el agua -no suele pasar lo contrario- a la lideresa Aguirre, que dijo que la fusión que engrendró Bankia «se hizo a punta de pistola»; y apuntaba por igual a los consejeros de PP, PSOE, IU y los sindicatos; sin mentar al Gobierno de Aznar ni -milagro- a Rato.
Información publicada en la página 10 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 19 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
No daba nombres Joan Majó (Ara) al denunciar a tanto liberal y derechista que tiene por himno lo de más mercado (suelo, financiero, inmobiliario, laboral...) y menos regulación tiene ahora «el cinismo» de achacar la crisis de Bankia a «un control escaso». Majó, claro, defendía la «adecuada regulación del mercado» para no crear «una selva, el paraíso de los más fuertes»-; y que en la banca «la regulación del servicio, la transparencia y el bien colectivo deben prevalecer sobre el beneficio».
Juan José Millás (El País) lo bordaba así: «El exceso de información nos ha convertido en una sociedad ignorante al modo en que la abundancia de libertades económicas nos ha hecho esclavos de los poderes financieros. Ya ven: todo conduce a lo contrario. Así, Bankia fue intervenida porque funcionaba bien y a Rato lo arrojaron por la borda para premiar una gestión brillante como pocas en el panorama actual. (...) Entre lo que pilló tacita a tacita mientras hundía Bankia y lo que le hemos dado de indemnización por dejar de hundirla se va con el riñón forrado. (...) Por qué indemnizamos a quien nos lleva a la ruina en lugar de a sus víctimas. Pues por la misma lógica que el exceso de información nos ha conducido a la ignorancia y el de libertades a la esclavitud». XAVIER CAMPRECIÓS