El humor zafio y barato se basa demasiado a menudo en la burla. Es lo fácil. Ridiculizar a los débiles, a los que no se pueden defender, no tiene ningún mérito. Pero el humor serio es el que encuentra caminos, a través de la sonrisa, para decir lo que no se puede decir porque no es correcto o simplemente porque resulta inconveniente. Nuestro Ferreres lo hace cada día glosando la actualidad hasta el límite donde se cruzan la ironía, la sátira y la crítica. Allí donde habita el humor inteligente.
Información publicada en la página 72 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 18 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
También ante la crisis podemos reaccionar con humor. Nunca para reírnos de nadie y mucho menos de sus víctimas, sino para evidenciar las contradicciones de los que mandan, pero también de los que obedecen, que nos han llevado a esta trágica situación. Lo hizo hace unos meses Aleix Saló con su magnífico Españistán. Y lo hace cada domingo nuestro Jordi Évole en su Salvados y en sus tuits, preguntando lo evidente como si fuera un chiste para evidenciar lo dramático de una crisis que nos ha dejado desarmados en algunos de los principios éticos y morales, cuando no políticos, que considerábamos intocables.
En estos días carnavalescos podemos entender mejor que nunca cómo la exageración nos permite ver la realidad con mayor claridad. Y el humor no deja de ser una visión redimensionada para poner en primer plano lo que, a pesar de ser importante, es poco impactante.
Mejor reír que llorar
No se trata pues de frivolizar la crisis ni de burlarse de sus víctimas que, en última instancia, somos todos. Pero tras sufrir largamente sus consecuencias podemos volver a mirarla con las gafas del humor para ver a algunos de los responsables o algunas de las causas que se nos pasaron por alto. Es lo que empiezan a proponernos ya algunos creadores literarios, cinestas y artistas de diversas disciplinas. Atendamos su mirada tan diferente de las cifras macroeconómicas para encontrar nuevos retales del mundo que se hundió a partir de septiembre del 2008. Podemos reírnos por un día de aquello que nos hace llorar cada día. Siquiera sea para celebrar Carnaval.