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LOS SÁBADOS, CIENCIA

¿Hablamos demasiado del bosón?

La gran atención mediática se debe más al coste del experimento que al interés para el público

Sábado, 21 de julio del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
Pere Puigdomènech

La noticia científica de los últimos días ha sido que en el CERN (el Centro Europeo de Investigación Nuclear) pueden haber encontrado la primera evidencia de la existencia de una partícula elemental que había sido predicha desde hace años: el bosón de Higgs. Es un resultado científico muy difícil de explicar a los ciudadanos no especializados y que probablemente no tendrá en el futuro predecible ninguna aplicación, pero ha estado en la primera página de algunos periódicos. ¿No nos hemos pasado un poco?

MIRTA ARIGORIA

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Información publicada en la página 10 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 21 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

LA INVESTIGACIÓN que se hace en el CERN está dirigida a profundizar en las teorías sobre la estructura de la materia en los niveles más internos que conocemos. Entender de qué están hechas todas las cosas es uno de los primeros objetivos de la ciencia, así que todo aquello que nos permita cumplir este objetivo es de interés. Desde que hace cien años se establecieron las teorías modernas de la física con la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica y sobre la estructura del átomo, hemos ido construyendo teorías para explicar la complejidad de los detalles que aparecen en los experimentos que se van haciendo. Las teorías físicas hacen predicciones y se diseñan experimentos para comprobarlas o refutarlas. El experimento que se acaba de hacer en el CERN confirma la validez de una de las teorías centrales de la física, lo que se llama modelo estándar.

La cuestión es si la importancia del resultado es tan grande como para que aparezca en la portada de los diarios. De hecho, se trata de un resultado preliminar y quizá habrá que rectificar la noticia. No hace mucho, otro experimento del CERN, en el que se medía la velocidad de los neutrinos y parecía refutar la teoría de la relatividad, se tuvo que revisar. Se puede decir también que en realidad se confirma una teoría establecida y que por tanto no cambia nada nuestra visión de las cosas. Claro que si fuera solo eso nos podríamos preguntar si valía la pena gastarse los millones de euros que ha costado el experimento. Y aquí puede residir una de las claves de la expectación creada. Los científicos y los gestores del CERN han querido hacer participar al público que financia el proyecto del éxito de uno de los experimentos más complejos y caros que nunca se han hecho. El problema es que hacer entender la teoría necesita una preparación matemática muy fuerte y han tenido que inventarse calificaciones como «la partícula de Dios» o «el cemento de la materia», que son bien discutibles. Podríamos concluir que la importancia de la atención mediática tiene que ver más con el coste del experimento que con el interés que puede tener para el público.

Es muy probable también que el descubrimiento no tendrá ninguna aplicación práctica en los próximos decenios. Está claro que a largo plazo no lo sabemos y que todo descubrimiento de importancia teórica puede esconder alguna aplicación futura. Pero también debemos recordar que llevamos medio siglo tratando de sacar alguna aplicación de la fusión nuclear, que estamos invirtiendo mucho dinero en una búsqueda que muchos pensamos que está justificada, pero que no sabemos aún si podremos obtener una nueva fuente de energía que sería, sin duda, muy bienvenida. También es cierto que hay beneficios muy importantes de lo que se hace en el CERN en el desarrollo de tecnologías que están en el límite de lo posible y en la formación de investigadores y técnicos que allí trabajan. De hecho, ya no se trata de una institución estrictamente europea. Países como la India o Estados Unidos participan en sus experimentos. En este momento de crisis hay quien se pregunta si los millones de euros que cuesta la contribución española en el CERN tienen sentido, pero probablemente no estar sería un error. Suficientes oportunidades está perdiendo ya la ciencia española como para salir ahora de una de las grandes aventuras científicas de nivel mundial.

ESTO NO quiere decir que no tengamos que preguntarnos qué debemos hacer en el futuro. Es posible que los resultados actuales no sean únicamente la confirmación de una teoría y que abran nuevas vías de investigación. También sabemos que la física tiene preguntas abiertas que debemos responder si queremos conocer el origen y funcionamiento del universo.

Pero es posible que el acelerador del CERN marque el final de una época. Su funcionamiento está apenas comenzando y tiene años de experimentos por delante, pero es difícil pensar en máquinas de una envergadura similar en el próximo futuro. Se habla de un acelerador más compacto, de incrementar la energía de la anilla que existe actualmente, y quizá saldrán nuevas ideas a partir del que se está haciendo en este momento que abran la puerta a nuevas pruebas. Lo que es seguro es que nuestra curiosidad no se acaba con los ensayos actuales y que es necesario que haya gente que utilice su inteligencia para responder a las preguntas más fundamentales que nos planteamos. Y, en la medida de lo posible, hay que tratar de acertar en la manera en que se informa al público de los resultados que se obtienen.

Director del Centro de Investigación Agrigenómica (CSIC-IRTA-UAB).

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