Verónica Fumanal Callau
Directora de Politikom
La campaña institucional 'Jo vaig votar' lanzada por el Govern de Artur Mas ha despertado todas las alarmas entre PSC, PP, ICV y C's, que han recurrido ante la Junta Electoral la legalidad de la misma. En su vertiente política, el espot enlaza imágenes de la manifestación de 1977, la llegada de Tarradellas del exilio, la aprobación de la Constitución, la entrada de España en la UE, los Juegos Olímpicos de 1992 o de la última Diada, momentos decisivos en la historia de Catalunya donde los ciudadanos jugaron un papel muy importante.
En este vídeo las imágenes son un elemento poderoso de movilización, que unidas a una música épica sitúa al espectador en un contexto plebiscitario, un punto de inflexión que marcará el futuro de Catalunya, de igual modo que los momentos que el espot rememora.
Desde un punto de vista legal, el vídeo no pide el voto para CiU, pero es cierto que el metalenguaje que se maneja está cargado de simbología nacionalista, hasta tal punto que vincula la manifestación independentista de la última Diada con el voto de este próximo 25-N. Es evidente que hay una identificación clara entre el mensaje que la campaña 'Jo vaig votar' pretende transmitir y el mensaje que Artur Mas lanza en cualquiera de los actos institucionales como 'president' o desde el atril de CiU en un mitin.
Desde el Govern se excusan diciendo que es un vídeo que repasa los momentos históricos de Catalunya, incluyendo imágenes de la aprobación de la Constitución, que utilizan de coartada. Sin embargo, desde el punto de vista de la comunicación política, es un espot que podría estar firmado por cualquiera de los partidos que no lo han recurrido ante la Junta Electoral --CiU, ERC o SI-- y es evidente que no por el resto.
La campaña 'Jo vaig votar' ha conseguido el que parece ser su objetivo: generar expectación y polémica. De modo que, además de ser emitido en los espacios contratados, también los medios de comunicación hablan sobre él y lo difunden, dándole una cobertura exponencial. Es curioso que ni ERC ni SI hayan denunciado el espot todavía ante la Junta Electoral como el resto de partidos de la oposición. Deben pensar que la campaña los favorece porque cualquiera de ellos podría poner su logo al final del mismo. Sin embargo, parecen obviar que, si su oferta electoral no se diferencia de la convergente, el voto útil puede jugarles una mala pasada.