Verónica Fumanal Callau
Directora de Politikom
La comunicación política no trata sobre si algo me gusta o no me gusta, trata sobre si funciona o no funciona. Esta afirmación trata de responder a aquellos que critican una estrategia comunicativa en función de sus gustos personales, sin considerar que algunas declaraciones buscan generar polémica y no política.
En el ámbito mediático es muy frecuente escuchar la expresión 'pimpampum político' para referirse a un cruce de acusaciones estériles entre dos oponentes políticos bajo el sofisticado concepto del “y tú más”. El jueves tuvimos un claro ejemplo de ese pimpampum entre la ministra Fátima Báñez y el 'conseller' Andreu Mas-Colell, quienes se lanzaban acusaciones mutuas con el único objetivo de responsabilizar al contrario de los índices de paro que sufrimos en Catalunya. Báñez afirmó que los catalanes necesitaban empleo para ser realmente independientes, mientras que Mas-Colell le reprochó a la ministra el 25% de paro de España y afirmaba que, si le dejaban, sabía cómo reducir el paro en Catalunya.
Este cruce de críticas o pimpampum resultan un ejercicio estéril desde una perspectiva política, porque ninguno de los dos asume la responsabilidad que le compete sobre el aumento de las cifras del paro, ni tampoco explica qué políticas aplicaría para remediarlo. Sin embargo, el pimpampum funciona. Genera titulares, minutos de tertulia e incluso llena espacios de opinión, motivos suficientes para seguir alimentando declaraciones que solo persiguen la polémica, acusaciones vacías que, aunque no gusten, los sitúan en el codiciado espacio mediático de la precampaña electoral.
@VeronicaFumaral