El domingo entra en vigor el sistema de copago de los medicamentos que ha fijado el Gobierno central. Este método, que se basa en la renta de cada usuario y no en su situación laboral como hasta ahora, se suma al pago del euro por receta que se puso en marcha en Catalunya el sábado pasado. Su aplicación es tan compleja, y tan precipitada su preparación, que todos los estamentos implicados anuncian más problemas que ventajas, así como molestias perfectamente evitables. El Gobierno, sin embargo, está decidido a aplicarlo el 1 de julio, tal como establece el texto que lo instrumenta, recogido en un real decreto como si se tratase de una medida urgente. La ministra de Sanidad debería atender a quienes le piden prudencia y esperar a tener listo el dispositivo para no irritar más a los ciudadanos, que además de pagar tendrán que ver como sus ingresos se hacen públicos. Y la Conselleria de Salut debería sopesar si no sería conveniente simplificar las cosas a los usuarios y establecer una sola línea de recargo, no dos diferentes. En los impuestos especiales de la gasolina ocurre así, como en el IRPF: un único instrumento con dos tramos.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 28 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Es posible que sea necesario excluir de la Seguridad Social algunos medicamentos, pero llamar a eso actualización del nomenclátor, como hace el ministerio, es poco serio, como lo es presentar la lista de los fármacos a escasos días de su aplicación sin una memoria técnica que lo justifique.