El Periódico

Català de l'Any 2016

LA HUELLA DEL PONTÍFICE ARGENTINO

Juan José Tamayo

Profesor de la Universidad Carlos III de Madrid.

Francisco, cuatro años después

Las prioridades del Papa se centran en la economía, la ecología y la reforma de la Iglesia católica

Francisco, cuatro años después

ETTORE FERRARI

El Papa, durante la rueda de prensa que concedió a su regreso de Suecia. 

Lunes, 13 de marzo del 2017 - 18:28 CET

Los tiempos históricos en la Iglesia católica son largos, casi eternos. La tendencia es dar respuestas del pasado a preguntas del presente. Los cambios, sin embargo, son lentos y, cuando se producen, tienen corto recorrido y breve duración. Francisco, empero, parece haber roto el estancamiento del tiempo histórico. No ha pasado un lustro desde su elección –13 de marzo del 2013– y ya puede hablarse de revolución.

Sus prioridades distan mucho de las de sus predecesores. Juan Pablo II y Benedicto XVI priorizaron la doctrina, la moral y la disciplina eclesiástica. La doctrina fue formulada dogmáticamente en el Catecismo de la Iglesia católica con la condena de las teólogas y los teólogos que se desviaban de la ortodoxia. La disciplina se fijó en el "nuevo" Código de Derecho Canónico con las consiguientes sanciones y penas para los transgresores del rígido orden eclesiástico, no contra los pederastas. La moral se redujo a "moralina" represiva de la sexualidad con obsesivas condenas del divorcio, el aborto, la homosexualidad, los métodos anticonceptivos, las relaciones prematrimoniales...

Las prioridades de Francisco van en otra dirección y son la economía, la ecología y la reforma de la Iglesia. A la economía le ha dedicado la exhortación apostólica La alegría del Evangelio, a mi juicio la más severa condena del actual modelo social y económico, que califica de injusto en su raíz, al tiempo que considera la inequidad el origen de los males sociales. La alegría del Evangelio se encuentra en plena sintonía con los movimientos populares de todo el mundo, con quienes se ha reunido entre tres ocasiones identificándose con sus reivindicaciones de Tierra, Trabajo y Techo. El horizonte ético es la opción por los pobres, seña de identidad de la teología de la liberación.

Francisco es el primer papa que ha dedicado una encíclica a la ecología títulad Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común, donde critica el "antropocentrismo despótico" y las distintas formas de poder de la tecnología, defiende una visión holística del cosmos, cree necesario compaginar el cuidado de la tierra y el de los seres humanos, coloca a la par la justicia económica y la ecológica y declara el derecho de la tierra a ser feliz.

La tercera prioridad es la reforma de la Iglesia, en la que ha puesto especial empeño, si bien es donde se producen más resistencias y menos avances. El propio Papa no acertó con la creación de una Comisión de cardenales, coordinada por el arzobispo de Honduras, Óscar Rodríguez Maradiaga, que apoyó el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, para asesorarle en dicha reforma. En ella todos son varones pertenecientes a la alta clerecía, ni una mujer, ni representantes de comunidades de base, ni miembros de comunidades religiosas.

La Iglesia católica sigue configurada hoy como una patriarquía, es decir, como un sistema de dominación jerárquico sobre las mujeres. Mientras no se conforme como una comunidad igualitaria–no clónica– de hombres y mujeres, todo intento de reforma fracasará.