El fervor patriótico de alguna prensa de Madrid y Barcelona no se ha tomado vacaciones en todo el verano. Los tópicos suelen aburrir. Como aquel que dice que se acerca un otoño caliente o el de que viene el lobo. Pero algunos medios han hecho muchos méritos para que en septiembre los lectores tengan los ánimos nacionalistas más que inflamados. Si El Punt Avui lleva varias semanas con el mantra #Catalunyavolviureenllibertat adherido a su cabecera, La Razón también ha echado mano del manual de autoayuda identitario y abrió este domingo su campaña con la etiqueta tuitera #Patrioptimismo. La derecha mediática tiene una gran vocación coctelera. Ha mezclado sin problemas la convocatoria de la manifestación del Onze de Setembre con el adelanto de las elecciones vascas, que, según las encuestas, ganarán «los secesionistas» del PNV; con el tercer grado penitenciario a un terrorista con cáncer irreversible, e incluso con el cierre de la plaza de toros de San Sebastián por el alcalde «proetarra». El propósito es concienciar a sus lectores: «Los traidores están al acecho y hoy más que nunca están animados para actuar contra la soberanía, contra la seguridad y contra la independencia del Estado», avisa Alfonso Merlos en La Razón. «España puede quedar a expensas de que el independentismo enloquecido se levante una mañana con ganas de decretar la separación territorial», alerta Carlos Cuesta en El Mundo. Antoni Bassas les replica desde Ara: «Décadas de unidad española no han servido para evitar que el paro en España sea del 24%». Otras plumas catalanistas navegan en un mar de dudas sobre si Artur Mas debería acudir o no a la manifestación de la Diada.En la prensa ibérica también se aprecian hechos diferenciales. Para llamar la atención, unos tocan el flabiol; otros, en el Norte, el chistu. Pero en Madrid muchos lo tienen claro: no hay nada como el cornetín de órdenes. ANDREU FARRÀS
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 28 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)