Joan Ferran
Diputado en el Parlament.
Lamentable, muy lamentable. Mientras el país se desangra día tras día perdiendo inversiones, puestos de trabajo y prestaciones sociales. Mientras servidores públicos, maestros, policías y enfermeras ven su sueldo en peligro por el efecto de los recortes y crece el paro,... en Bruselas, cerca del Manneken Pis, se complican las cosas.
Unos esforzados diputados europeos, jugando a las 'hazañas antibélicas", han dado protagonismo y publicidad gratuita al más obsoleto de los políticos españoles. Siento decirlo pero lo veo así. Ellos saben que Alejo es un hombre tan culto como reaccionario, tan ilustrado como paradigma de un pensamiento provocador inquisitorial y precarlista. Y es que, amigos míos, hoy reprochar, contradecir y criticar a un personaje tan tétrico comoVidal-Quadras no deja de ser un error político que solo se comprende como fruto de una ingenuidad bienintencionada. Buena fe que, lejos de serenar los ánimos del personal, puede empeorar las cosas.
Maria Badia, Oriol Junqueras, Raül Romeva, Alejo Vidal-Quadras y Ramon Tremosa, en el último debate electoral de los comicios europeos, en el 2009. JOAN CORTADELLAS
Fijaos. La Grand Place está de enhorabuena. Por unas horas se ha convertido en el centro de atención de toda Catalunya. Aparte del polémico Alejo, también comerá mejillones y visitará la capital belga el 'president' Artur Mas. Dicen que lo hará como primera etapa de su intento de internacionalización del contencioso catalán.
Pero, ¡ay! Él sabe positivamente que todo lo que pueda hacer y decir todo el viejo continente no pasa de ser pirotecnia, que los grandes mandatarios europeos a estas alturas de la película no están para bromas ni fuegos artificiales. Quizá alguien llegue a pensar que Mas es un muchacho hábil en el arte de ocultar los problemas y los recortes bajo una alfombra 'estelada'... pero poco más.
Ejército, Guardia Civil, Mossos, internacionalización, ultimátums... ¡Uf! Demasiada pimienta y olor a humo para ser digerido todo por una ciudadanía cada día más esquilada en derechos y recursos, cada día más escéptica. Desgraciadamente, seguiremos así un tiempo. No lo duden. El festival de agravios y desagravios no ha hecho más que empezar. Lo más triste de esta comedieta de coroneles, soldados de levita y civiles "asustados" por aviones es que ocultará --mientras la gente aguante-- la realidad de un país que acumula cada día más déficits sociales.
El paro, el miedo de los inversores y la palabrería arrebatada de algunos no son un buen síntoma. Hay que rebajar la tensión y ocuparse de los que lo están pasando mal. Se impone, pues, un olvido de la milicia desde la óptica política y, consecuentemente, un adiós a este tipo de armas que carga el diablo.