Ya sabrán que la perspectiva de excarcelar al etarra desahuciado Iosu Uribetxeberria Bolinaga ha servido de pretexto para que el ala dura del PP declare la guerra al ministro del Interior y enseñe las uñas al presidente. Se reflejaba en la web: Jorge Fernández Díaz denuncia una conspiración de Mayor Oreja, Astarloa y Vidal-Quadras, con Aznar detrás, para dinamitar su gestión en Interior. Utilizan a víctimas y terroristas, titulaba Elconfidencial.es. Y en el quiosco. Nada decían los articulistas y editorialistas de los marianistas Abc y La Razón, pero portadas y editoriales de El Mundo y La Gaceta jaleaban la insurrección por las excarcelaciones humanitarias que antaño se bendijeron con Aznar de presidente. Y lo confirmaba Antonio M. Beaumont (La Razón): Importantísimos dirigentes del PP han declarado la guerra a Fernández Díaz.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 05 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Sebastià Alzamora (Ara) se hacía eco de la trifuca del lunes del comité ejecutivo del PP: «Fue lo bastante sonada para que hayan proliferado por las Españas los rumores de escisión en el seno de un partido que no hace ni un año estaba abocado a comérselo todo y ahora parece destinado a devorarse a sí mismo. (...) Rajoy no tenía tanto trabajo interno desde el 2008, cuando parecía que había logrado superar las tensiones entre las dos almas de su partido: los fachas integrales y los maricomplejines. (...). Solo hay una cosa que cada día más peperos dan por segura: con Aznar estas cosas no pasaban».
Alzamora titulaba su pieza Preocupaciones de un hombre de Estado. Y Tomás Cuesta (Abc) dudaba de que Rajoy lo sea: «No puede un hombre de Estado excusar sus errores atribuyéndoselos a no haber previsto lo que sucedería. Preverlo es su misión; la única. Y constatar que no lo ha hecho, su fracaso». Y Salvador Sostres (El Mundo) no digamos: «Más pronto que tarde, cuando el tren de la historia pase por encima de Rajoy, poniendo en evidencia su incompetencia y su cobardía...» XAVIER CAMPRECIóS