elPeriódico.com

Registrarse | Iniciar Sesión

Pequeño observatorio

¿Existe una patria del cuerpo?

Martes, 7 de febrero del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
Josep Maria Espinàs Periodista y escritor

El sentimiento de sentirse arraigado a algún lugar es mayoritario. Este arraigo lo produce, a menudo, la conciencia del lugar donde se nació. Pero en la persona que ha emigrado hace muchos años y vive en otro territorio, el arraigo no es tan claro. Hay quien siempre se ha sentido más o menos forastero en la nueva tierra o ciudad donde ha ido a vivir. La intensidad de este sentimiento es muy desigual, en función del carácter, del éxito, de si tiene descendencia en aquel nuevo pueblo o ciudad. Y cuando piense en la muerte, ¿querrá o no querrá ser trasladado a su lugar de origen? Hay partidarios decididos del retorno del propio cuerpo al lugar donde se nació, allí donde están enterrados sus ascendientes. He dicho cuerpo, pero en el fondo se valora el regreso de uno mismo, un retorno personal. No creo que de la voluntad de ser enterrado en el pueblo de origen se pueda deducir que la integración en la nueva sociedad ha sido poco sólida.

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 10 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 07 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

Josep Pla explica la anécdota, cierta o inventada, pero igualmente válida, de una señora de Banyoles que le dijo: «No haga caso de lo que se comenta sobre el notario X. Le dirán que el pueblo no le gusta, que no ha acabado de acostumbrarse, que se quiere ir ... ¡Imagínese: ya se ha comprado un nicho aquí!». O sea que, según este criterio, el grado de arraigo no se podría valorar de forma definitiva hasta que la persona decida dónde quiere ser enterrada. El nicho sería la auténtica patria. Y así como los antiguos, y los nuevos, emigrantes buscaban un lugar con futuro entre los vivos, a la hora de morir se trataría de buscar el propio lugar entre sus muertos.

Yo creo que, en general, no hay mucha gente que piense en la desaparición de los cuerpos. Lo sabe, sin duda. Pero habitualmente no lo tiene presente, lo que me parece absolutamente recomendable si se pretende ir viviendo con cierta comodidad psíquica. El sentimiento de identificación con nuestro cuerpo es muy fuerte. Tenemos ideas, afectos, odios, esperanzas. Suerte o desgracia. Tenemos defectos y cualidades. Pero somos nuestro cuerpo.

Me parece que ya he hablado en otra ocasión de la cartera de Esterri d'Àneu. Me explicó que cada día iba al cementerio, se detenía ante la tumba de su marido y le hablaba durante un rato. Cada día. En el pueblo le decían: «¿Pero es que no sabes que, aquí, de tu marido solo quedan los huesos?». Y la cartera me dijo algo que no olvidaré nunca: «Ellos no saben que yo también amaba sus huesos».

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más leído
destacado

24/05/2012 Barcelona

Barcelona revoluciona el bus

Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado