Aun sin poder dar por concluido el riesgo de nevadas importantes que trae aparejada la ola de frío que afecta desde ayer a Catalunya, la primera jornada permite afirmar que, pese a que el mal tiempo causó en la vida cotidiana menos distorsiones de las que muchas personas temieron a la vista de los avisos de las instancias oficiales, las advertencias de la Generalitat no fueron excesivas. La ciencia meteorológica ha avanzado mucho y las predicciones son cada vez más fiables, pero sigue existiendo un margen notable de error, y más en un lugar como la costa mediterránea, donde una conjunción de factores puede modificar sustancialmente en pocas horas el panorama meteorológico.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 03 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Es comprensible que, en una época en que los poderes públicos no gozan de gran popularidad por parte de la ciudadanía, muchas personas considerasen ayer exagerados los temores y advertencias de la Generalitat ante el temporal que se avecinaba. La impresión de que la Administración se curó en salud de forma excesiva es legítima, pero ante eso hay que oponer que siempre es mejor prevenir que lamentar. Y recordar que en la gran nevada de hace dos años se acusó al Govern (tripartito) de entonces de lo contrario: no saber impedir el enorme caos de miles de personas atrapadas en las carreteras. Ahora quizá ha sido excesivo suspender las clases en toda Catalunya, pero en líneas generales, de momento, la estrategia parece la correcta.