Dejarse sorprender por una puesta de sol como si no la hubieras visto antes en las fotografías, observar cómo anochece y después las lágrimas de San Lorenzo. Oír en el campo el ruido de un animal que huye entre la hierba, el último grito solitario de un depredador y los grillos. Y entonces, ver un ovni.
Información publicada en la página 7 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 25 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El escepticismo te hace pensar que se trata en realidad de un avión silencioso sin luces titilantes, el Meteosat o algún resto de chatarra espacial condenado a dar vueltas a la órbita terrestre. Me escondí un poco por si acaso. Los hemisferios del cerebro humano se han separado y la parte racional se impone a la mágica. Por otro lado, la propia lógica sustenta la ciencia ficción: en Marte se han descubierto indicios de vida. Si el primer planeta explorado ya da cuenta de vida extraterrestre, por simple que esta sea, qué no habrá allí fuera.
Al principio, la Tierra estaba en medio de todo. Luego se pasó a la teoría heliocéntrica. Más tarde, Stephen Hawking nos habló de sus paranoias explosivas y esas cosas que nos cuenta el Muy Interesante. Según Hollywood, parece ser que, en caso de invasión alienígena, sin duda empezaría por EEUU. Regresamos, pues, al centro del universo.
El mundo está lleno de símbolos incomprensibles: Nazca, las pirámides, el famoso calendario maya, las profecías de Nostradamus, la forma que el PP tiene de gobernar. El hecho de que este sea un planeta vivo no implica que sea inteligente -como la evolución ha demostrado-, ni mucho menos importante. Tal vez, si hemos visto pasar tantos platillos volantes por encima de nuestras cabezas durante las noches de agosto, y no se han detenido ni nos han abducido, es sencillamente porque somos demasiado vulgares y primarios para su investigación.
Da igual. Lo que realmente cuenta es la puesta de sol sobre las piedras de los márgenes, una algarroba que cae del árbol, tal vez higos en el plato, un gato, estar bien y ver la Osa Mayor atravesada por un ovni.