Verónica Fumanal Callau
Directora de Politikom
Artur Mas concedió este jueves una de las entrevistas televisivas más esperadas, tras las palabras de Rajoy en que lo tachaba de chantajista. Mas, tranquilo, confiado y en ocasiones, desafiante, dominaba el lenguaje televisivo y sorteaba sin problemas unas preguntas que le permitieron explicarse in extenso.
La comunicación no verbal de Mas, sonriente y cómodamente reclinado en el sofá, como en casa, transmitía una seguridad en sí mismo de aquel que se siente incuestionado líder.
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, en el Consell de Govern del pasado martes. JOAN CORTADELLAS
Una actitud que si no fuera acompañada de un lenguaje verbal tendente a la modestia --"soy un mero instrumento", "no soy ningún mesías", "soy un servidor público"-- podría hacerlo parecer engreído y altivo, alguien que se dice a sí mismo "guapo" al más puro 'estilo Polònia'.
La evolución del personaje político de Artur Mas es clarísimo. Cuando fue proclamado candidato por Jordi Pujol en el 2003, Mas fue cuestionado en el seno de la federación nacionalista; se mostraba inseguro tras la sombra del liderazgo de un animal político como Pujol. Tras dos legislaturas en la oposición ha ido consolidando un estilo propio que ahora llega a su punto álgido. Ganador en las encuestas, sin el coste de las facturas que a otros gobiernos les pasan los recortes, está dispuesto a iniciar un camino incierto siendo el abanderado del derecho a decidir.
Quien contraprogramaba la entrevista de Josep Cuní a Mas del pasado jueves, era la sátira política de TV-3 'Polonia'. Un programa que ha ayudado a construir en la mente de los catalanes el personaje público de Artur Mas, que encarna el actor Bruno Oro de forma excepcional. Este jueves, en el mismo instante en que el 'president' Mas le negaba a Cuní ser un mesías, el personaje de Mas de 'Polònia' intentaba abrir las aguas en una pecera. Es el 'Mas style'.