El italiano de Prusia, uno de los apodos de Mario Monti cuando estaba en Bruselas, no deja cabos sueltos. Esta semana se ha impuesto la tarea de refrescar a Europa que ya hace un mes aprobaron una serie de medidas que están pendientes de aplicar. Y las tareas pendientes son las que tienen a España y a Italia bajo la presión de los mercados. Por eso, el primer ministro italiano enlaza una gira con el aliado, Francia, el opositor, Finlandia, y el compañero de fatigas, España, que no cuenta ni con su agilidad diplomática, ni con sus contactos ni con sus conocimientos para defender la frontera sur del euro, una encrucijada para la moneda. Monti finaliza su periplo justo el día en el que se reúne el consejo ejecutivo del BCE, del que se espera algún gesto. La segunda parte de las declaraciones de su presidente, Mario Draghi, repetidas ayer por Monti y el presidente francés, François Hollande, sobre la intención de hacer todo lo que haga falta para salvar al euro, es el mantra que esta semana llena de esperanza a Europa.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 01 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Y este experto economista, presente en todos los centros de poder paralelos, no quiere fracasar en la tarea para la que fue designado en sustitución de Silvio Berlusconi: salvar a Italia. En juego no está una revalidación en las urnas, sino su prestigio. Por eso se emplea para que Europa no pierda más el tiempo, aplique lo decidido y el BCE dé el paso para evitar la caída de España y, luego, él lo sabe, la de Italia.