De la misma manera que la televisión se convirtió en un elemento cultural indiscutible, compartiendo espacio y protagonismo con el cine tanto en el terreno de la ficción como en el informativo/formativo, la irrupción de las nuevas tecnologías aplicadas a los videojuegos amplía el abanico de posibilidades de entretenimiento por medio de la pantalla. La celebración en la Fira de Barcelona de la octava edición del Gamelab es una buena noticia que consolida a la capital catalana como ciudad puntera en la comercialización de productos de la industria informática a través de ferias, pero también por ser la sede de pujantes empresas de investigación y diseño en este campo.
Información publicada en la página 6 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 29 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
De hecho, la suma del Mobile World Congress y el Gamelab diseña una ciudad parangonable con las grandes urbes europeas líderes en estos ámbitos, como Berlín y Helsinki. No se puede disociar esa capitalidad del hecho de que en Catalunya anide el 40% de la industria del videojuego de España, ni de que nuestro país sea uno de los principales consumidores de este tipo de productos del mundo. Aunque lo más destacable, teniendo en cuenta que este sector catalán factura unos 50 millones de euros anuales, es que se trata de un nuevo vehículo cultural con un futuro de enormes posibilidades por descubrir y de múltiples aplicaciones al que cada día se incorporan nuevas generaciones, y no solo las jóvenes, sino también las de más edad.