Que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades es un cuento chino, una de las grandes mentiras de la actualidad. Los tópicos como este son utilizados especialmente cuando se tensa la cuerda porque van muy bien para justificarlo todo, aunque sean falsos. Es curioso que los que más han vivido por encima de sus -y nuestras- posibilidades sean ahora los encargados de aleccionar a los ciudadanos y de imponer una austeridad que jamás practicaron.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 22 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Algunos ciudadanos, pese a haber hecho todo lo que les habían dicho que tenían que hacer para tener una vida más o menos correcta, empiezan a creer que se han portado mal y que ahora toca recibir el castigo divino. El cuento chino surge el efecto buscado. Algunos de ellos ni siquiera se han hipotecado, ni han pagado nada a crédito. A otros les hubiese gustado vivir por encima de sus posibilidades, pero nunca han podido permitirse ese lujo y se han limitado a trabajar para sobrevivir.
Otros ni siquiera saben qué es un crédito ni una hipoteca, pero van a pagar la crisis como el Gobierno ha decidido: a base de recortes indiscriminados sin ningún tipo de humanidad. Algunos gobiernos usan tijeras para eliminar el Estado del bienestar; otros, como el español, han optado por la sierra eléctrica y tocan lo intocable.
Han disminuido un 56% la partida para políticas activas de empleo en Catalunya para personas discapacitadas. Una aberración. Los efectos de esta decisión: 34.000 personas con discapacidad o trastorno mental pueden quedar desatendidas, 2.500 trabajadores de este colectivo y 900 formadores y orientadores laborales pueden perder su trabajo. Todo muy constructivo. Y una vez más, quien menos debería hacerlo paga la mayor factura de la crisis. ¿Merecen ser sacrificadas estas personas y sus familias? Esto no son recortes. Son puñaladas traperas.