Al entrar en el palacete que aloja el Círculo Ecuestre, en el cruce Diagonal/Balmes, se siente el peso de los 156 años de esta institución que nació a semejanza de los clubs ingleses para hombres. Entre cortinajes, maderas nobles y una impresionante escalera de mármol se mueve como pez en el agua esta mujer de sonrisa perenne, la número 289 de los 1.800 socios de un club que abre 24 horas.
Información publicada en la página 72 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 11 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-Este lugar impone… No sabía qué ponerme para venir a entrevistarla.
-Hay códigos de vestuario. Los hombres tienen que vestir chaqueta y corbata hasta el viernes a mediodía; para las mujeres no hay código.
-Popularmente el Círculo aún se asocia a hombres fumando puros y mujeres con visón jugando al mus.
-Algunos de mis amigos pensaban así y les traje a cenar para que vieran que no es el sitio serio que imaginaban, sino un lugar de encuentro para jóvenes con inquietudes y ganas de comerse el mundo. ¡Incluso se hacen competiciones de karting!
-Usted entró jovencísima.
-Mi padre me hizo socia cuando tenía 15 años, porque lo tenía muy claro. A los 10 años dije: «Yo voy a hacer Esade, voy a gestionar empresas».
-A esa edad se aspira a ser cantante, veterinaria... ¿pero empresaria?
-Veía a mi padre hacer negocios y me gustaba esa sensación de tener retos. Si tienes un negocio tienes un reto cada día, porque siempre le tienes que dar más para que pueda crecer. La satisfacción que tienes por algo por lo que has luchado es algo que no se tiene si no has luchado por ello. Esa lucha es mi adrenalina.
-¿A qué se dedica?
-Estoy en Abiquo, una start-up tecnológica que, resumiendo, es una plataforma de cloud computing (servicios informáticos en la nube). Hace cuatro años entré invirtiendo, vi que era un diamante en bruto y dejé otro trabajo para dedicarme a esto. Empezaba la crisis, pero levantamos una ronda de financiación de 1,5 millones en una empresa que aún no vendía, que solo tenía producto, y después levantamos 7 millones más.
-No me extraña. Su entusiasmo es capaz de convencer a las piedras.
-Si me emociono con algo intento que el otro se emocione como yo.
-Eso implica trabajar de sol a sol.
-Mi cabeza no para. Voy por la calle mirando qué oportunidades de negocio hay. Antes tenía una grabadora junto a la cama, por si se me ocurría algo, pero ahora tengo dos hijos de 3 y 20 meses y si me meto en la cama solo quiero dormir.
-¡Compagina su devoción empresarial con dos niños de 3 y 20 meses!
-Las madres sacamos la energía de donde sea necesario. Si duermo cinco horas sigo estando igual.
-¿Café, Red Bull, ginseng?
-No tomo nada, no me gusta y estoy dando lactancia. Los primeros meses fueron duros pero por suerte no ficho en mi trabajo. Me combino los horarios y puedo estar trabajando a las doce de la noche o haciendo una conferencia por Skype desde casa.
-No la imagino acunando a los niños y cerrando contratos por internet.
-Tengo a alguien que los cuida, si no no podría. No se puede ser mami full-
time y trabajar full-time.
-Es perfil Soraya. A los 10 días de parir ya estaba gobernando.
-Más o menos. De hecho, justo después de nacer mi hijo me puse a escribir mails desde la clínica.
-¡No!
-Y con mi primera hija, una hora antes de ir al hospital estaba pagando nóminas. Hay mil maneras de vivir la maternidad y cada una la lleva como sabe, como le sale del corazón.
-¿En el Círculo hablan de la crisis?
-Claro, pero la crisis también es una oportunidad para hacer cosas que no te habías planteado. Si no tienes trabajo, piensa en lo que siempre has querido hacer, ahora es el momento. De las crisis salen los mejores negocios porque la gente se estruja tanto el cerebro para salir adelante que es más creativa que nunca.
-¿Con qué nota acabó Esade?
-No me acuerdo, era del montón. Lo que importa no es la nota sino que te hayan dado las herramientas para espabilarte y sacar lo mejor de ti.
-¿Cuánto paga para ser del Círculo?
-Creo que 180 euros trimestrales, con descuento por ser joven, pero no me acuerdo exactamente. La memoria la ocupo en cosas importantes.
-Será que no va justa de dinero.
-Sé cuál es mi saldo cada semana. No tengo la vida solucionada, si esa es la pregunta. Todo lo que soy, en el terreno profesional y personal, me lo he ganado trabajando duro.