La subida del impuesto sobre el valor añadido (IVA) que entra hoy en vigor llega precedido de unas cifras de inflación anual (2,7%) para echarse a temblar. El índice de precios al consumo (IPC) no subía tanto de una vez desde marzo del 2010 y es la peor tasa desde noviembre del 2011. Si a esta pérdida de poder adquisitivo de los españoles se suma ahora el incremento espectacular de los impuestos al consumo, hay el peligro de que sobre la economía se asiente la estanflación (estancamiento con alta inflación prolongada), que, según los editoriales de Expansión y La Vanguardia, empobrecería aún más al país.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 01 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El aumento del IVA es una de las medidas más incomprensibles de Rajoy en un contexto recesivo, a juicio de Joan Armengol (Avui): «Todo el mundo coincide en que no supondrá un incremento de la recaudación. Necesitamos medidas que resuelvan problemas, no que los agraven». El editorial de Cinco días, titulado Una media obligada para sujetar el déficit, entiende que, como en los enfermos «a los que se aplican tratamientos necesarios, pero con duros efectos secundarios, habrá que esperar a hacer balance». Pero en el mismo diario, el abogado Javier Hernández Galante tiene pocas dudas: «No solo no se van alcanzar los objetivos propuestos sino que posiblemente la recaudación tributaria no aumentará» y causará unos efectos secundarios negativos en la economía.
Pese a todo, Alfonso Merlos (La Razón) no admite protestas: «Cuando los ancianos tienen que pagar más por sus medicinas y los padres más por el material escolar, no se puede poner el grito en el cielo porque se penalice al que vaya a conciertos o a ponerse mechas o hacerse una operación estética». E Ignacio Camacho (Abc) teme que la crisis rompa España: «Las dificultades económicas son el combustible que necesita el secesionismo. Sobre todo en Cataluña, donde la burguesía habla ya de un divorcio a tiempo». ANDREU FARRÀS