El Periódico

Lucía Etxebarria

Escritora

Coacciona que algo queda

@LaEtxebarria

Hay tertulias televisivas en las que se enseña a usar tácticas tóxicas de comunicación, a interrumpir al que habla, a ametrallarle verbalmente

Coacciona que algo queda

EFE / ALBERTO MARTIN

Francisco Marhuenda.

Jueves, 20 de abril del 2017 - 13:25 CEST

Como todos ustedes saben a estas horas, Francisco Marhuenda ha sido imputado por presuntos delitos de coacción, intimidación y pertenencia a organización criminal. Las tertulias en las que participa Marhuenda son, desde el punto de vista tanto de la psicología social como de la psicología cognitiva conductual, una auténtica aberración.

Es decir, lo que se les enseña a los televidentes es precisamente a…¡coaccionar!  A usar tácticas tóxicas de comunicación. A interrumpir al que está hablando. A ametrallarle verbalmente. A usar el "y tú más" (la escalada simétrica de acusaciones). A usar la "cortina de humo" (sacar de pronto un tema que no tiene nada que ver para desviar el flujo de la conversación). A distorsionar hechos que sucedieron en el pasado, A mentir descaradamente. A gritar. A negarse a responder preguntas directas. A descalificar. A echar mano del sarcasmo ácido o de la ridiculización burda. A hacer gala de todo lo que se entiende por "tácticas de comunicación tóxica" que es las que suelen usar los individuos con perfiles narcisistas o psicopáticos. Y me da igual que se llame Marhuenda, que Alfonso Rojo, que Pablo Iglesias, que Pepito de los Palotes.

Ay, aquellos tiempos de las tertulias de La Clave de José Luis Balbín en las que los intervinientes eran calmados y respetuosos. Si nuestros hijos pudieran ver La Clave, se caerían de sueño, acostumbrados como están a la caña sensacionalista.

Lo triste es que muchas parejas llegan a terapia en situaciones de auténtico maltrato mutuo, sin ser siquiera conscientes del problema, porque la televisión ha legitimado este tipo de comportamientos.

Si en televisión gana el tertuliano que más estrategias de manipulación verbal use, ¿de verdad nos sorprende que un hombre que era tan hábil en el uso de estas técnicas en público luego en privado se dedicara a coaccionar? En el caso de que se demuestre que de verdad coaccionó, se limitó a hacer en privado aquello por lo que le estamos pagando (y bien, y mucho) en público.

Un tema para reflexionar sobre qué tipo de sociedad creamos y a qué tipo de personajes encumbramos en los medios de comunicación

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