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Transformaciones en el sector educativo catalán

Xavier Bonal

Xavier Bonal

PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UAB

La clase media y la escuela pública

Los centros de pedagogía innovadora pueden generar mecanismos de exclusividad y exclusión

Miércoles, 11 de mayo del 2016

MIRTA ARIGORIA

En el último proceso de preinscripción escolar en Barcelona se ha evidenciado un notable incremento de la demanda de plazas en el sector público. Desde que llegó la crisis, la demanda de escuela pública no ha dejado de crecer, especialmente en distritos como Gràcia o el Eixample, mientras que una parte de la red concertada tiene mayores dificultades para ocupar sus plazas vacantes (resultado de la crisis y de la caída demográfica). La falta de plazas en determinados distritos ha llevado a diversas ampas y a otras familias a asociarse y a articular plataformas reivindicativas ante una Conselleria d'Ensenyament que, por otro lado, se muestra más activa en cerrar que en abrir aulas de escuela pública.

El aumento de la demanda de escuela pública se ha concentrado especialmente en algunas escuelas alternativas en sus planteamientos pedagógicos. Escuelas que forman hoy parte del proyecto Escola Nova 21, un lobi que busca aglutinar escuelas innovadoras y liderar un proyecto de cambio en la educación pública catalana. La demanda ha desbordado en varias escuelas y las familias que se han quedado sin plaza se han apresurado a organizar una plataforma que pretende reclamar al Consorci d'Educació que aumente la oferta de plazas en este tipo de escuelas.

No es este un fenómeno aislado en Europa. En diversos países la crisis ha generado un aumento de demanda de escuela pública por parte de determinados sectores de clase media, normalmente muy activos en el mercado educativo y cuyo acceso a la escuela pública o privada bascula en función de su poder adquisitivo y de lo atractivo de determinados proyectos pedagógicos. Evidentemente, los actuales procesos de mayor segregación y fragmentación social en los entornos urbanos no hacen más que incentivar las estrategias de diferenciación social y la búsqueda de exclusividad en la elección escolar.

"COLONIZACIÓN ESCOLAR"

Algunos autores han denominado este fenómeno como «colonización escolar» o «gentrificación escolar». La llegada numerosa de sectores de clase media a escuelas públicas 'de barrio' produce un fenómeno de desplazamiento (voluntario o no) de las familias del entorno social y sobre todo genera mecanismos de exclusividad y exclusión que convierten a la escuela en especialmente atractiva para sus nuevos ocupantes y a veces extraña para buena parte de la comunidad en la que se ubica.

Es común que las familias de clase media tomen la asociación de padres, colaboren activamente con el profesorado del centro o incluso fijen nuevas cuotas para cubrir actividades complementarias. Por supuesto este fenómeno no es del todo nuevo en Barcelona. Todos podemos reconocer en cada barrio la escuela más deseada que coexiste con otras que no logran ocupar su oferta de plazas y normalmente concentra numeroso alumnado inmigrante. Pero la última preinscripción es indicativa de que el fenómeno crece.

DESIGUALDADES

Dejando aparte las virtudes pedagógicas de estas escuelas, que no dudo de que son muchas, merece la pena alertar sobre los efectos que tienen este tipo de demandas de las familias sobre las desigualdades educativas y sociales. La demanda de exclusividad supone una presión más sobre una red escolar ya segregada y polarizada socialmente. Y la segregación escolar convierte al conjunto del sistema en mucho menos eficaz (la concentración escolar de alumnos con dificultades educativas disminuye su rendimiento radicalmente), en menos equitativo y en menos cohesionado. Si la Administración educativa responde a la presión de la demanda como ha hecho muy a menudo abriendo nuevas aulas allí donde la presión de los padres es mayor, se corre el riesgo de fragmentar aún más la red pública y alejarse del principio de igualdad de oportunidades.

Las plataformas de familias se apoyan en el principio de libertad de elección y ocasionalmente amenazan con la fuga a la escuela concertada si la Administración no atiende a sus demandas. Sobre lo primero, baste recordar que la libertad de elección de escuela no es un derecho absoluto y que la Administración tiene la obligación de hacerlo compatible con la satisfacción de las necesidades educativas, en un sistema en el que, por lo demás, el 92% de las familias escolariza a su hijo en la escuela deseada. Y respecto a la amenaza de fuga, lo que hay que preguntarse es si tiene sentido defender lo público por encima de todo cuando puede llegar a dejar de tener interés público.

Insisto en que no dudo de las virtudes de las autodenominadas escuelas innovadoras, como no dudo de que la innovación no está solo en ellas. Pero si abundamos en la jerarquización de la escuela pública, nos jugamos las virtudes de la escuela como institución igualadora de oportunidades.

Tuve la oportunidad de ver in situ el trabajo de Juan Carlos Unzué en el Numancia y su entrega a la profesión es máxima.