Los tiempos cambian que es una barbaridad, decíamos en el siglo pasado, sin imaginar siquiera que hoy en día el periodismo tendría un pie en el diario de papel y otro en el digital, una mano en el audiovisual y la otra en las redes sociales. Un esquizofrénico sinvivir en aras de lo esencial, contar qué pasa, para una sociedad partida entre el papel y la red. Pero quien en el futuro recurra a la hemeroteca comprobará que las masivas protestas del jueves contra el hachazo de Rajoy que nos va a empobrecer para que la ruleta financiera siga rodando mandaban ayer en las portadas de decenas de diarios generalistas (locales, nacionales y estatales) del quiosco español. Bueno, todas las portadas menos la que ahí ven, que el Abc primaba el caso Publio Cordón para relegar a Montoro, el hachazo y a Merkel a pie de página sin citar [como sí hacía el Abc sevillano en el subtítulo] las protestas: ni una foto ni una palabra, puro ninguneo partidista. Ya lo decía la musa del chiste de Máximo: En la Segunda República se decía caramba y córcholis.
Información publicada en la página 10 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 21 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
¿El resto del carajillo party? La Razón cultivaba su filia progubernamental con una portada colage: una zizagueante y roja prima de riesgo sobre la foto de sus bichas subversivas (Toxo, Méndez, Bardem, Tomás Gómez y Zerolo) y el titular: La izquierda agita la calle mientras el mercado apunta a España. Editorial: En lugar de incendiar la calle, la izquierda está obligada a arrimar el hombro.
La Gaceta y El Mundo no hurtaban fotos de las manis. Aquella, que abría imputando a Montoro un cohecho en pro de un exsocio con el impuestazo de las eléctricas, titulaba: El PP aprueba el ajuste mientras los sindicatos vuelven a agitar la calle. La portada de El Mundo decía: El Gobierno, atrapado entre la espada del mercado y la pared de la calle; y Victoria Prego elucubraba sobre por qué Montoro va anunciando el «cierre por derribo». XAVIER camPRECIOS