El Sea Shadow, el ingenio naval que en su día fue uno de los mayores secretos de la Armada estadounidense, está a punto de ser subastado como chatarra. El prototipo permaneció oculto hasta 1993, año en que mostró al mundo sus formas futuristas. Un diseño creado para evitar la detección visual y acústica. La última tecnología aplicada en un barco invisible por los radares del enemigo. Ahora, el buque será desmontado y vendido como chatarra. En total, 583 toneladas de sueños de grandeza militar a precio de saldo.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 02 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Quién sabe, quizá dentro de unos años tengamos en nuestras manos algún pedacito del armatoste que, en su fundido, ha encontrado una nueva vida. La broca del próximo taladro, las llantas del flamante automóvil, la olla en la que se cocerá lentamente el potaje de un día de invierno. Con un pequeño esfuerzo de la imaginación hasta podemos oler el aroma cálido y generoso del guiso. Y así, con unos hervores, el material que en su día fue modelado al servicio de la muerte tendrá una segunda vida a las órdenes del placer. Entre el primer y segundo propósito se habrán perdido ingentes cantidades de dinero, inteligencia y esfuerzo. Para, al fin, imponerse lo obvio: la humanidad necesita más platos de potaje que buques militares construidos para enriquecer las empresas amigas de los gobiernos y la gloria de los egos belicosos. ¡Qué inteligente es la chatarra!