En tiempos inciertos como los actuales, en los que la mayoría de ciudadanos echan de menos a personalidades políticas con carisma y convicciones, ha fallecido a los 97 años Santiago Carrillo, que gobernó el Partido Comunista de España (PCE) con mano de hierro durante 22 años y que actuó decisivamente desde la oposición antifranquista para la reconciliación entre las dos Españas como paso indispensable para la transición a la democracia.
Información publicada en la página 6 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 19 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Dirigente revolucionario desde su adolescencia, Carrillo recorrió casi un siglo de grandes acontecimientos de la historia de España, como la revolución de 1934, la guerra civil, un exilio de 40 años, la evolución del PCE del estalinismo al eurocomunismo y el posfranquismo, durante el que protagonizó momentos cruciales que coadyuvaron a la consolidación del Estado de derecho.
Respetado en la transición por la derecha civilizada y el PSOE, que fue marginando en las urnas al PCE y a sus fuerzas sucesoras desde las primeras elecciones democráticas, Carrillo se enfrentó con rudeza a los problemas internos de su formación tanto durante el franquismo como ya en democracia, pero su inteligente tolerancia permitió el ahora añorado consenso parlamentario que facilitó la legalización de su partido, los pactos de la Moncloa y la Constitución. Con Carrillo también desaparece uno de los escasos grandes líderes políticos españoles que, pese a sus encontronazos con el PSUC, compartió las aspiraciones de Catalunya.