Mauricio Bernal
Periodista
-Aunque parezca extraño, hay muchos particulares con deseos de conocer sus orígenes familiares, gente que empieza una búsqueda de documentos y que un día se encuentran con un papel o un pergamino que no pueden leer, que no saben lo que dice, bien porque está en latín o bien porque está en catalán antiguo o bien porque simplemente no entienden la caligrafía. Así empecé yo. Recibiendo esta clase de encargos.
Información publicada en la página 72 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 30 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-Descifrando documentos para particulares.
-Ajá.
-Cuando habla de la caligrafía…
-Sí. Me refiero a que a veces hay que tener el ojo entrenado para leer caligrafía antigua. Saber de paleografía, mejor dicho, de transcripción paleográfica. Y ya que me lo pregunta, al principio también trabajaba para gente que tenía o que encontraba documentación en sus casas, documentos de hace dos o tres o cuatro siglos, incluso de la época medieval, y que necesitaban a alguien que se los tradujera. A veces en latín y a veces en catalán antiguo, y a veces en una caligrafía que era difícil de entender.
-Recuérdeme qué estudió.
-Historia.
Estudió Historia con la vista puesta en hacer arqueología, y cada verano universitario, de hecho, se ofreció voluntaria para ayudar en excavaciones, no solo en España sino en Francia e Italia, lo cual habla del tamaño de su ambición; pero al final no siguió ese camino; siguió el de los documentos. «Me gusta el tipo de aproximación a la historia que te da un documento», dice. Carme es de Sitges, tiene 28 años y un extenso currículo del que la historia es solo un eslabón, y ahora, después de descifrar pergaminos familiares y viejos documentos que aparecían en un cajón, es la principal responsable de Ebla Manuscripta, que es una empresa que va de eso, justamente: de textos antiguos. Es su especialidad.
-¿Qué clase de trabajo hace ahora? Quiero decir: ¿a quién está dirigido?
-Sí… Había pensado en esa pregunta. Pues mire, un cliente potencial sería un investigador que vive en el extranjero y que no puede desplazarse hasta aquí para consultar la documentación que necesita para sacar adelante su trabajo. Pues bien, él se pone en contacto conmigo y yo hago de puente. Es un ejemplo.
-Hizo algo para la Diada, ¿no?
-Sí, hicimos algo para la Diada. La empresa envía una tarjeta de felicitación a sus clientes tres o cuatro veces al año, en fechas especiales. Sant Jordi, la Diada... Pues este año busqué un texto, no exactamente inédito: desconocido. Y que tuviera jugo.
-¿Qué encontró?
-Encontré una carta que escriben los Comunes, los representantes del poder político y militar, a la mujer de Carles d'Austria. Que en ese momento no estaba en la ciudad. Él, no ella. Le escriben y lo que le dicen es básicamente: 'Por favor, no nos dejéis solos'. Saben que Carles acaba de firmar el Tratado de Utrecht y temen quedarse solos, que es lo que ocurre precisamente al cabo de unos días.
-¿Me lee un fragmento?
-Claro. Es catalán antiguo, ¿eh?
-Adelante.
-De acuerdo. A ver. Han resolt, señora, estos comuns acudir a la Divina Protecció ab devotas y públicas rogativas en totas las iglésias de esta ciutat y particulars devocions a la Sagrada imatge de Nostra Señora col·locada en la pyràmida del Born, per a memòra del més fèlix succés, […] per a què en la prosecució de nostres sacrificis se acrisole nostra llealtat y nos assegurem en la gustosa obediència de Vostra Católica Magestat. Son fragmentos. El texto original tiene como cinco páginas.
-Y después empezó el asedio.
-Exacto.
-¿Está contenta? ¿Le gusta su trabajo? No es precisamente excavar, hacer arqueología…
-Me gusta lo que hago, por supuesto. En cada documento descubro una historia nueva, y un mundo nuevo, entre otras cosas porque no te limitas a transcribir, o a traducir, sino que tienes que investigar el contexto, todo lo que lo envuelve y lo rodea. No estoy bronceada todo el año, pero no es un trabajo aburrido. Al contrario. Me gusta mucho.