Catalina Gayà
Periodista
-¿Vivimos un momento histórico?
Información publicada en la página 68 de la sección de Clasificados de la edición impresa del día 27 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-Para mí, es un momento de impás. Lo vivo con ilusión. Aunque es cierto que hay una parte de mi convicción independentista que no está del todo de acuerdo.
-¿En qué sentido?
-Siempre que alguien me ha preguntado por qué soy independentista he hecho un ranking de motivaciones: por razones históricas, culturales, políticas y, en último término, las económicas.
-¿Y entonces?
-Ahora el contenido ideológico se ha diluido. Que haya tanta gente independentista con un discurso economicista me genera una reacción un poco negativa, pero, al mismo tiempo, soy pragmática. Es como si siempre hubieses querido tener una plaza delante de tu casa y nunca te hubieran hecho caso y, de repente, tu vecino es el alcalde y construyen la plaza. No dirás que no.
-¿Por qué se hizo independentista?
-Soy independentista desde los 16 años. ¡Tienen la culpa los valencianos, los catalanes y los mallorquines! Por este orden. Iba a un instituto de Amposta y muchos profesores eran valencianos y alguno de origen mallorquín. ¡Entonces, ellos eran los independentistas! Por eso me genera tristeza que el discurso pancatalanista se haya diluido. ¿Dónde están los valencianos y los mallorquines en este proceso? Y si nos independizamos, ¿dónde quedan ellos?
-¿Y qué espera de estos dos meses, antes de las elecciones?
-Las elecciones del 25 de noviembre tienen que tener un efecto de transparencia. Que cada partido explique bien cuál es su programa y sus prioridades. Si en el resultado sale una mayoría nacional, se puede empezar a avanzar. Quien salga elegido tendrá una responsabilidad histórica increíble.
-¿Es la primera vez que siente que algo puede cambiar?
-Sí. La gente que salió a manifestarse lo hizo pidiendo la independencia. Después, qué está dispuesto a dar cada uno por la independencia
-tiempo, privilegios- es incierto. Quizá haya gente que se conforme con menos que la secesión.
-¿Usted qué está dispuesta a dar?
-Yo tengo muchas preguntas: ¿A los funcionarios del Estado nos asumiría el nuevo Estado? ¿Dónde debemos depositar nuestros ahorros? Si hay una salida del euro, ¿qué moneda tendremos? Estos dos meses, antes de las elecciones, son apasionantes para saber la talla política de quien tiene que administrar este proceso y luego, claro, gobernar.
-¿Qué les pide a los políticos?
-Saber cuál será la propuesta nacional de cada partido y, a partir de aquí, creo que hay que leerlo en clave de contrato con la ciudadanía. Necesitamos que la gente a la que votemos nos diga qué pasará. Convergència ha cambiado su postura y ha puesto encima de la mesa el catalanismo transversal que ya existía, ahora necesitamos saber exactamente cuál es su hoja de ruta
-¿Por ejemplo?
-Mi pueblo es Alcanar, el más meridional de Catalunya. El pueblo vecino pertenece a Castellón. ¿Qué pasará? ¿Tendrá una frontera? Y si es así, qué tipo de frontera será. La que hay entre Gaza e Israel o la que hay entre Francia y Suiza, que casi no existe. Y los que tienen terreno más allá del Sénia, ¿qué harán? ¿Iremos a hacer las paellas a España?
-Todo son preguntas.
-Y dudas: tampoco está claro que podamos celebrar un referendo soberanista. No es tan fácil independizarse. Si sucede, sería después de 300 años. ¡Un poco menos que Cuba y un poco más que Colombia!
-¿Qué Catalunya se imagina?
-Nosotros ya hemos intentado vivir en un país con instituciones propias, pero si nos independizamos tendremos en nuestras manos el propio futuro. ¿Tendremos políticos corruptos? Sí. ¿Se harán obras que no deberían hacerse? Sí. Por ejemplo, Eurovegas si se hubiese hecho. Pero quizá no tendríamos tantos aeropuertos a los que no va nadie ni tanto AVE. Yo, la verdad, quiero un país que tenga más iCat FM y menos fórmula 1