Juancho Dumall
Director Adjunto
La cadena Cosmopolitan TV emitió el domingo, por primera vez en España, los dos episodios iniciales de la serie Los Kennedy, una producción de History Channel que tuvo dificultades en su día para ser emitida en Estados Unidos por las presiones de los herederos de la legendaria familia, hasta el punto de que solo fue programada por un canal independiente de pago, ajeno a las grandes cadenas del país. A la vista del resultado de la serie, no les faltaban razones para presionar.
Información publicada en la página 68 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 02 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En una nueva demostración de que el espectáculo está reñido con la historia, este biopic presenta, al menos en sus dos primeros capítulos, a quien fuera el 35º presidente de EEUU como un personaje frívolo, moldeado por su padre, Joe Kennedy, el patriarca de la familia, quien aparece como un frío y maquiavélico personaje. Así, por ejemplo, su única obsesión con su nuera Jackie, magníficamente interpretada por Katie Holmes, es que fuera capaz de «seducir a América» en una entrevista en televisión, mientras su marido vive, sin demasiados disimulos, una aventura extramatrimonial.
Comparado con el JFK de Oliver Stone, un presidente dramáticamente enfrentado a la crisis de los misiles, el Kennedy de esta serie es un político carente de grandeza, enredado en un torbellino familiar, muy del estilo de Dinastía o Falcon Crest, en el que no faltan los celos, las deslealtades y ciertas intimidades que nadie osaría contar a los nietos.
Los hilos de la política
Quizá lo más interesante de la serie es que muestra, aunque de forma lateral, esa manera tan americana de mover los hilos de la política por parte de los clanes poderosos. Bueno es recordarlo en un día en que se ha conocido el ranking de candidatos en las elecciones de noviembre medidos en millones de dólares disponibles para sus campañas. El candidato demócrata y actual presidente, Barack Obama, tiene 81,8 millones disponibles aún, más de cuatro veces más que su posible adversario republicano, Mitt Romney (19,9), y 39 veces más que Newt Gingrich. Como se ve en la realidad, y también en la serie, la política requiere grandes discursos... y buenos recaudadores.