Catalunya no asistió ayer a la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), el instrumento de coordinación en estas materias entre el Gobierno central y las autonomías. La ausencia de Andreu Mas-Colell era una denuncia en toda la regla contra la forma en que el Gobierno del PP trata de embridar a los gobiernos territoriales para que cumplan los compromisos de déficit, sin diálogo, por imposición y sin dar la oportunidad a las autonomías de beneficiarse de la ampliación de plazos que la Unión Europea ha concedido a España. La consejera de Economía de la Junta de Andalucía, que sí asistió a la reunión, la abandonó 30 minutos después de su inicio para poner de manifiesto su malestar por la manera en que Madrid aplica la política de tabla rasa en déficit y deuda, independientemente de la situación de cada comunidad. Estas dos ausencias, más el voto en contra de Asturias y Canarias evidencian las dificultades del Ejecutivo del PP para gestionar el conjunto de las finanzas públicas españolas. Un ruido que en Bruselas no gusta y que tampoco beneficia a Mariano Rajoy.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 01 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Existen motivos objetivos de política fiscal que justifican la respuesta que se ha encontrado el Gobierno del PP -solo en su amplia mayoría absoluta y en su dominio autonómico-, pero también los hay de tipo político. Rajoy había reunido la víspera a los dirigentes autonómicos de su partido para instruirles en cómo deben acatar sus planes respecto al modelo territorial, sobre cómo adelgazar el Estado autonómico. La crisis económica y sus repercusiones sobre las finanzas públicas están siendo utilizadas para introducir cambios muy importantes que merecen un debate abierto y transparente.
Es posible que haya autonomías que prefieran renunciar a ciertas competencias y responsabilidades. No debería haber ningún gran problema para ello, pero se tiene que hacer desde lo que realmente es: la marcha atrás del modelo de café para todos que se construyó al comienzo de la transición. Así se respetarían las singularidades. La tentación de echar agua en todas las tazas de café
-por seguir con el símil- es una trampa al espíritu del Título Octavo de la Constitución que consagra el Estado de las autonomías.