En julio, he vivido en directo dos experimentos paralelos. Por un lado, la fabricación del bosón de Higgs en el Laboratorio Europeo de Física de las Partículas (CERN) de Ginebra. Por el otro, la fabricación de esta misma partícula en la cabeza de muchas personas, que hasta entonces ignoraban su existencia. En los días anteriores al anuncio del descubrimiento, mi Twitter estaba que ardía: las comunicaciones del CERN presagiaban una noticia de las gordas. El 4 de julio, los científicos enloquecieron a los periodistas enganchados a la retransmisión por internet: Se limitaron a proclamar el descubrimiento «de una partícula que podría ser el bosón de Higgs». ¿Era eso, o no lo era?
Información publicada en la página 320 de la sección de Opinión Verano de la edición impresa del día 16 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hay menos de una posibilidad en un millón de que erraran, pero hacen falta más experimentos para estar seguros. Contrariamente a lo que se cree, los hechos científicos no son verdades como puños. Al contrario, es necesario torturar la naturaleza durante décadas para que responda a las preguntas deseadas, y siempre queda un margen de error. Algo difícil de tragar cuando uno tiene que resumir todo en un titular. Tras el anuncio, se oía hablar del bosón hasta en el bar. Las parodias inundaron la red y un obispo aseguró que la partícula de Dios no reemplazaría a Dios. ¿Cómo es posible que un asunto científico tan remoto y enrevesado se haya convertido en una especie de icono pop?
El hito está fuera de discusión. El bosón de Higgs explica por qué los objetos tienen masa y es la pieza que faltaba en el Modelo Estándar, la teoría más completa de la materia. Sin embargo, esto no es suficiente para explicar su atractivo. Seguramente, influye la magnitud de la empresa científica: la máquina que ha producido el bosón es un anillo de 27 kilómetros de diámetro, en la cual chocan partículas que corren a la velocidad de la luz. El éxito depende también de un márketing cuidado durante décadas. Un ejemplo de ello es la expresión la partícula de Dios, creada por el editor de un libro sin pretensiones, pero que se ha convertido en un señuelo irresistible.
EL RETO. Mi reto es explicar el modelo de ciencia tras este descubrimiento. Recordar que fue en el CERN donde se creó el World Wide Web, sistema que usamos para navegar en internet. Este modelo, basado en la financiación pública y la investigación desinteresada, está en horas bajas. Algunos gobiernos, incluido el español, quieren recortar su participación en el CERN. Me gustaría que el hito del bosón de Higgs se lo hiciera repensar.