El Periódico

LA OTRA CARA DEL ÉXITO TURÍSTICO

Alfred Bosch

Presidente del grupo de ERC en Barcelona.

'Veïnitzem Barcelona'

Se necesita más rigor, audacia y cerebro a la hora de gobernar la ciudad para recuperarla para sus vecinos

'Veïnitzem Barcelona'

REUTERS / ALBERT GEA

Pancartas contra los apartamentos turísticos ilegales, en la Barceloneta.

Lunes, 20 de marzo del 2017 - 17:36 CET

Barcelona se está vaciando de vecinos. En muchos de sus barrios, se está convirtiendo en una ciudad escaparate, de fachadas bonitas y edificios sin vida. En una ciudad de éxito turístico donde los barceloneses se ven forzados a cambiar de barrio o a marcharse de la ciudad. Ante esta situación, impera cada vez más una necesidad: 'veïnitzar Barcelona'.

Hasta ahora ha dominado un relato de protesta y pancarta. «La culpa es de los hoteleros especuladores y de la gentrificación», dicen algunos de forma simplificadora. No tienen en cuenta que la burbuja de los alquileres no tiene nada que ver con la proliferación hotelera, y en el barrio de la Barceloneta, por ejemplo, no hay ninguno y eso no ha evitado la desertificación vecinal. El éxodo tiene más que ver con fenómenos como los apartamentos turísticos ilegales, que fuerzan los precios al alza –no por el hecho de ser turísticos, sino por ilegales–.

La falta de regulación, la dejadez, dispara la inflación inmobiliaria, que encarece la vida y los precios de los pisos

En cuanto a la gentrificación, el proceso de sustitución por parte de gente con más recursos económicos puede ser criticado, pero no supone la desaparición de los vecinos, que es adonde vamos ahora. No, hoy en Barcelona sufrimos sobre todo los efectos de la falta de regulación. La dejadez dispara la inflación inmobiliaria, que encarece la vida y los precios de los pisos. Sumemos la mala convivencia, la poca inversión en alquiler asequible y la entrada de inversores rapaces, y tenemos servido el vaciado de los barrios.

MÁS TURISTAS Y OCUPANTES ESTACIONALES

Todos estos males no se pueden combatir solo con las herramientas propias del municipio, pero hay que afrontarlos igual. Porque los vecinos son sustituidos cada vez más por turistas u ocupantes estacionales. Las redes vecinales se rompen, los comercios tradicionales cierran, y el paisaje se llena de tiendas de refrescos y frutas preparadas, restaurantes y boutiques cosmopolitas. La gente cada vez se conoce menos. Y ante esto debemos actuar con mentalidad del siglo XXI, de forma decidida y sin más dilación.

La solución propuesta por los 'comuns' para luchar contra la inflación es la limitación de los alquileres, como se está intentando en Berlín u otras ciudades europeas. La idea es que si suben tanto los alquileres, solo hay que prohibir que aumenten. Pero la regulación de alquileres es estatal. Sí que tenemos, en cambio, otras herramientas para avanzar:

  1. Empezar por los cambios de usos urbanísticos. Ya se ha aplicado en algunas calles o zonas de la ciudad, a partir de planes de usos, que sirven para regular los excesos de comercios repetitivos y proteger negocios familiares.

  2. Ampliar el estoc de vivienda de alquiler asequible que ayudaría a bajar los precios y a retener vecinos. El primer semestre del año pasado, el gobierno municipal inició únicamente 93 pisos sociales y terminó 133. Desde ERC hemos reclamado doblar la previsión actual y dedicar un 25% de la inversión municipal, así como declarar buena parte de la ciudad área de tanteo y retracto, un recurso para detener operaciones inmobiliarias especulativas. Todo se ha rechazado en un plan de vivienda que se ha acabado pactando con los grupos de CiU y Ciutadans.

En dos años, de un total de 6.500 negocios turísticos ilegales solo se han precintado 108

  3. Controlar la saturación de camas turísticas. La masificación degrada. Cuando no permites los hoteles o apartamentos legales, proliferan los ilegales. A pesar de haber pactado con ERC el incremento de inspectores y de cierre de pisos turísticos ilegales, de momento no se han hecho los deberes. En dos años, de un total de 6.500 negocios turísticos ilegales solo se han precintado 108.

  4. Mejorar salarios. Propusimos un salario mínimo de ciudad de 1.000 euros y se aprobó por mayoría, pero el gobierno municipal de Barcelona no lo aplica ni en sus empresas adjudicatarias. Es evidente que el salario va más allá de la ciudad, pero es igualmente cierto que sin sueldos mejores, los trabajadores no pueden vivir en Barcelona.

  5. Recuperar el espacio público para los vecinos. Los valores republicanos pasan por un espacio público abierto a todos, un bien común. Hay que ejercer el control de la ocupación indiscriminada del espacio público y garantizar la convivencia para que las familias no se vayan.

SOLUCIONES SOLVENTES Y REALISTAS

No será fácil. Son necesarios más rigor, audacia y cerebro a la hora de gobernar esta ciudad para recuperarla para sus vecinos. Si nos instalamos en la queja o administramos inyecciones de moral sin base, no saldremos adelante. Solo recuperaremos la ciudad de Barcelona si se formulan y aplican soluciones solventes, realistas y que tengan en cuenta, primero, a las personas. Veïnitzem Barcelona.

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