Albert Martín Vidal
Periodista
“Qué va, somos ninfómanas y nos morimos de las ganas, ¡pero hasta nosotras tenemos unos míminos!”, le gritó Dianne a su vez. ('Porno', Irvine Welsh)
Llevo dos décadas asistiendo asombrado a la fascinación que produce esa mentira llamada Celtic de Glasgow. Ocurre que en Barcelona les admiramos mucho por razones insólitas, a saber:
Un grupo de aficionados del Celtic en una terraza de la Rambla, con uno de ellos y su cerveza casi en medio del paseo, el martes por la mañana. FRANCESC CASALS
1) Son católicos. (En serio).
2) Resisten a la opresión unionista. (Razón por la cual podríamos ser del Rayo, entiendo).
3) Su juego es viril. (Viril e infame).
4) Larsson. (Ya había quedado establecido que la principal razón para que el Camp Nou amara a Larsson era su combinación de vocales abiertas, idónea para el cántico tribunero).
5) La camiseta. (Muy hermosa, sí).
Por todo ello, el gol de Alba en el minuto 93 fue un pequeño momento de felicidad. Por una parte hubo un recuerdo gozoso de aquel bombero que dedica siempre el mismo grito a los rivales europeos en el Camp Nou (¡AP-7 'parriba' y 18 horas de autocar!). Por otra, seamos sinceros: con gente como su terrorífico capitán, ese Scott Brown, y con ese fútbol cromañón, jamás seremos capaces de simpatizar con esta gente. Lo dijo el muy escocés autor de 'Trainspotting': tenemos unos mínimos.