E n Catalunya suben las tasas universitarias hasta el máximo que prevé el decreto del Gobierno. Esto supone que los estudiantes, que hasta ahora abonaban el 14% del coste de la matrícula, pagarán el 25%. Para evitar que ningún alumno se quede a las puertas de la universidad, se anuncia un escalado de precios en función de la renta familiar. Pero no hay noticias de que el presupuesto destinado a las becas aumente. Si se eleva el coste de la matrícula, pero no el dinero destinado a becas, es evidente que el número de estudiantes que pueda beneficiarse de ellas disminuirá.
Información publicada en la página 8 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 15 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Aunque el paso por la universidad ha dejado de ser aquella garantía de ascensor social de antaño, es innegable que la titulación superior aún facilita la promoción social y aumenta la equidad. Sigue siendo una oportunidad para que los orígenes de los padres no limiten el horizonte de los hijos. España está aún muy lejos de alcanzar los niveles de permeabilidad de las capas dirigentes de otros países europeos. Las élites siguen delineando con trazo grueso las barreras para restringir la entrada en su círculo de oro. Disminuir el número de becados es un inadmisible paso atrás. Solo una apuesta inequívoca por el acceso universitario igualitario y un impulso en todos los ámbitos educativos -también en la enseñanza de idiomas- conformarán una sociedad donde la igualdad de oportunidades sea algo más que un lema político.