La capital del Pallars Sobirà, Sort, tiene 14 núcleos agregados. En uno de ellos, Pujalt, nació y vive Albert de Moner, alguien que conoce las ventajas de madrugar. Lo ha hecho toda su vida y ha mantenido el patrimonio de Casa Beta -tierras de cultivo y granja de vacas y terneros- que han sudado 16 generaciones. Albert tiene 42 años, está casado, es padre de tres hijos y preside la Federació Catalana de Raça Bruna dels Pirineus.
Información publicada en la página 64 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 02 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-¿Quién tiene claros los números de la no España?
-De todos los profetas económicos que estamos escuchando, a favor y en contra de la independencia, deberíamos quedarnos con un punto intermedio. No somos ni Chipre ni Finlandia, y creo que la economía de la Catalunya independiente no sería un camino de rosas, pero tampoco una catástrofe.
-¿No teme posibles boicots?
-Gracias a declaraciones de ciertos responsables políticos, hace ya tiempo que en España nos tienen manía. Pero España es también muy dependiente de Catalunya y yo creo que de la manera como se ha iniciado ahora el camino hacia la independencia, si se hace con tranquilidad y pedagogía, aclarando todas las dudas, la relación de Catalunya y España como vecinos puede ser mejor que nunca. Me parece impensable que aquí se deje de consumir jamón de Salamanca o que en Zaragoza dejen de comprar embutidos Tarradellas.
-¿Cree que España da por hecho que Catalunya se irá si hay quórum?
-Creo que quien ha tenido más claro que un día u otro nos marcharíamos son los españoles. Por eso la N-260 parece un camino de carro y la N-2 y los accesos portuarios se han parado y se plantean un túnel que atraviese los Pirineos de Aragón a Francia. Lo que Madrid ha hecho con Catalunya, aquí lo llamamos cornut i pagar el beure. Un importante empresario cárnico del norte de Italia me dijo una vez: «Nosotros también tenemos la sensación de que Roma nos roba, pero nunca se burla de nosotros».
-¿El adelanto de las elecciones en Catalunya se puede leer como un sucedáneo de referendo?
-Sí, porque tiene narices que la Constitución naciera para la democracia y que ahora sea el obstáculo para ejercerla. De todos modos, adelantar las elecciones me parece un acto de valentía y de nobleza por parte de Mas. Con todo el recorte aplicado, hace falta valor para volver a pedir el voto. Pero ese millón y medio de personas que salieron a la calle ha desencadenado este proceso y es muy noble ahora consultar al pueblo.
-¿Y si se reconducen las conversaciones con Rajoy y se logra pactar?
-Yo creo que estamos en un punto de no retorno y que es una responsabilidad de Catalunya definir de una vez por todas su identidad. No podemos pasarle este deber a otra generación, hay que dejárselo resuelto. En lo político, económico y cultural, que sepan y puedan decir sin complejos de qué país son. No hay nada peor que pensar que tu carnet de identidad es de otro. La identidad de Catalunya tenemos que resolverla ya.
-¿Qué define su catalanidad?
-Mi manera de ser y trabajar. Y que se me ponga la piel de gallina cuando escucho Els segadors y no con el himno de España. Que me emocionen los castellers y no los toros. Siento que vivo en un país con una lengua y cultura muy diferentes a las de un extremeño o un maño. Por eso quiero que mi conseller vaya a Bruselas a pactar, sin pasar por Madrid.
-¿Entre los pilares de la Catalunya independiente que desea, hay una sola lengua oficial?
-No tiene por qué. El catalán puede convivir con el castellano tranquilamente. Cuantas más lenguas cooficiales tiene un país, mayor es su cultura. Yo quisiera que mis hijos aprendieran bien catalán, castellano, inglés y, si pueden, alemán.
-A todo esto, Mas no se ha definido todavía claramente.
-Ya lo hará. Puedo estar más o menos de acuerdo con él, pero sí tengo claro que el núcleo duro de este Govern no es irresponsable para llevar a este país al azar. Creo que la gente en la calle nos preguntamos cosas que ellos ya tienen claras. Quizá no lo digan como estrategia, o como parte del proceso, pero lo dirán.