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Joan Cañete Bayle

Periodista

El adiós de ETA

@jcbayle

La banda terrorista entrega las armas cuando muchos ya se habían olvidado de ella

El adiós de ETA

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Dos etarras ofician una entrega de armas a dos verificadores internacionales, el 21 de febrero del 2014.

Sábado, 8 de abril del 2017 - 16:01 CEST

Cuesta encontrar cartas de los lectores que hablen de ETA los últimos años. Recientemente, ha habido referencias a la banda terrorista a cuenta de Cassandra y Carrero Blanco. Hace poco menos de un año, cuando Arnaldo Otegi visitó el Parlament. No mucho más. ETA hace tiempo que dejó ser un tema importante en la conversación pública. Y también en la política. España lleva ya tres campañas electorales consecutivas en las que no hubo apenas referencias al problema del terrorismo. Hoy, cuando se habla del azote del terrorismo, nos referimos al yihadista, no al de ETA. Y en medio de esta indiferencia, ETA se desarma.

El país en el que ETA entregara las armas hoy ya no es el mismo que la banda terrorista llenó de sangre. Los recuerdos de muchos españoles están repletos de imágenes de horror: la de Hipercor, el blanco y negro, el humo. La de Vic, icónica, el guardia civil ensangrentado con la niña en brazos. La de la manifestación tras el asesinato de Ernest Lluch. La del cartel con el rostro de Miguel Ángel Blanco. La de la mirada de Ortega Lara. La de decenas de cadáveres cubiertos con una sábana, la bala en la nuca, el charco de sangre. La de las manos blancas.

Junto a las fotos, hay palabras. Terrorista. Aberzale. GAL. Guerra sucia. Intxaurrondo. Impuesto revolucionario. 'Kale borroka'. Basta ya. Hubo un tiempo en que en los noticiarios no se hablaba de otra cosa. Los comandos desarticulados. Los detenidos. Las fotos de terroristas buscados, cada vez más jóvenes. Las víctimas. Los que crecimos en los 80 y entramos en la edad adulta en los 90 lo hicimos con el telón de fondo de ETA. Cada uno lo cuenta como lo sentía, lo vivía, lo interiorizaba. A nadie dejaba indiferente. Y hoy, ETA se desarma. Con lo lejano que parecía entonces este día, y ahora que ha llegado y da casi como igual.

RECONOCIMIENTO E IMPORTANCIA

No da igual, por supuesto. Hay víctimas, para empezar, a las que hay que dar el justo reconocimiento e importancia. Hay una brecha social, y un conflicto político, y la justicia es imprescindible y la reconciliación es necesaria. Conviene no olvidar, además, lo que sucedió, el qué, el cómo, el por qué, el cuándo, el dónde, y el quién. Hubo terrorismo y guerra sucia, asesinatos y torturas, política cómplice y silencios atronadores. "El medio siglo de terrorismo sufrido en España por parte de la banda de asesinos desalmados de ETA, deja en su camino un millar de muertos, cientos de heridos, familias destrozadas y miedo, mucho miedo entre la sociedad vasca. Crímenes inútiles, secuestros, torturas, extorsiones y chantajes sembrando el terror entre propios y extraños", escribió Joaquín Hernández Pérez, de Santa Cruz de Tenerife, hace unos días. "Muchos vascos veraneaban en pueblos de Castilla y León durante su infancia y adolescencia. Deseábamos que llegase el verano para ir al pueblo de nuestros padres, abuelos o tíos, pero desgraciadamente teníamos que oír comentarios como: ‘Todos los vascos tendrían que estar muertos’. En 1988 y 1989, residí en Londres. Mi jefe me llamaba ‘terrorista’. Nunca me ofendió, porque esos asesinos no me representaban ni a mí ni a la gran mayoría de vascos. La vida me trajo a Catalunya, donde sigo sintiéndome vasca y creyendo en la paz y la tolerancia", escribió Rakel Calle, de El Vendrell, en una carta publicada en el 2015.

ETA entrega las armas, y hay una vertiente de su recuerdo y de sus acciones con el que deben lidiar la política y la justicia. Pero hay otra parte que del trabajo que corresponde a los ciudadanos, a la sociedad. A la vasca en primer lugar, por supuesto. Pero también a la del resto de España. Conviene no condenar a ETA a la indiferencia para no repetir errores, para saber ver señales, interpretar mensajes, alzar la voz cuando toca, no buscar refugio ni amparo ni coartada en el silencio. La violencia de todo signo todo lo envilece. Conviene saber reconocerlo. ETA se desarma, y es un día histórico.

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