Modista de pies. De su taller en el Raval salen zapatos que dejan huella en escenarios de medio mundo.
Casimiro. Casa Valldeperas. Tras un viejo rótulo de la calle Joaquín Costa, se fabrican zapatos que comunican sentimientos.
Información publicada en la página 80 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 17 de noviembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
-Así que los zapatos de los artistas del Cirque du Soleil salen de aquí.
-Todo empezó cuando el patriarca de los Rampin Brothers, una familia de extraordinarios acróbatas, le pidió a mi padre unos zapatos que le fueran bien para caminar sobre el cable. Más tarde, el Cirque du Soleil contrató a sus hijos, los hermanos Santos, y de allí nos llamaron para calzar a casi todos los artistas del circo. Ahora somos como de la familia.
-No debe ser nada fácil calzar a un acróbata.
-Cada persona necesita una cosa distinta. En el espectáculo Varekai que ahora está en Barcelona sale una payasa muy cachonda que no para de mover los pies y que tiene mucho peso. Cada semana se cargaba unos zapatos y había que solucionarlo. Cada persona que viene aquí te cuenta sus cosas y no es fácil compaginar sus deseos con la realidad. Un artista tiene muchos sentimientos que hay que entender. A veces me siento como una psicóloga.
-¿Sabe cómo es una persona mirándole solo los zapatos?
-Es lo primero que miro: los zapatos y los ojos. Se me va la vista sin querer. Los pies son muy importantes, pero mucha gente va con el calzado inadecuado. Le parecerá una barbaridad, pero unos zapatos de cuero y piel como dios manda tienen que costar como mínimo 400 euros.
-¡Qué dice! Con eso me compro 10 pares.
-¿Lo ve? Esa es la opinión de la calle.
-Ya. ¿Y a qué otros artistas calza?
-¿Aparte del Cirque du Soleil? ¡Uf! Muchísimos. Empezamos con la danza clásica, pero ahora trabajamos la contemporánea, musicales, ópera, circo, bailes de salón, de todo. Tenemos clientes de toda la vida, como Sara Montiel, y a la payasa Pepa Plana le hice yo los zapatos de su último espectáculo.
-¡Ah sí! Los recuerdo. Eran unos preciosos zapatones rosa y azul cielo.
-¿Verdad que eran chulos? A partir del dibujo que ella trajo miramos de diseñar un zapato cómodo y ligero. Luego tomamos las medidas, desarrollamos el patrón, lo embastamos, lo probamos y sobre aquello recortamos la forma.
-¿Cuánto se tarda en hacer un zapato así?
-Yendo rápido, mes y pico.
-¿Algún zapato especialmente complicado?
-El de la bestia del musical La Bella y la bestia. Era una bota que era una pezuña, toda de pelo natural. Tuve que engancharlo pelo a pelo. No lo olvidaré nunca.
-Tendrá entradas gratis para todos los espectáculos...
-No, porque nunca las pido. Yo pienso que las cosas hay que pagarlas.Cuando a mí me encargan un trabajo, yo lo cobro, ¿no? Tendríamos que ser todos más honrados.
-Es usted muy estricta.
-No. Lo que pasa es que me gustan las cosas muy perfectas.
-¿Cómo empezó el negocio?
-Con mi abuelo, Casimiro Valldeperas, en 1915. Toda la familia por parte de padre venimos del mundo del espectáculo, de cuando los artistas iban en carro de pueblo en pueblo. Mi abuelo fue quien fabricó las primeras zapatillas de ballet en España. Lo hizo para el maestro Joan Magriñà, que bailó La polca del equilibrista con sus zapatillas de punta.
-Y ahora su nieta dirige el negocio.
-A mi padre le hubiera gustado que se lo quedara uno de mis hermanos; era la mentalidad de la época. Él quería que yo estudiara AD.
-¿AD?
-Administración y dirección de empresas. Incluso me mandó a estudiar un año fuera, pero yo quería seguir aquí, con él. Con mi padre teníamos una conexión especial. Pasábamos 24 horas juntos y, con un leve movimiento de ojos, yo sabía lo que él quería. Era una persona con mucha sabiduría. Tenía que haber vivido más para enseñar todo lo que sabía.
-¿Cómo le convenció?
-Saqué muy buena nota en la selectividad y al final me dejó.
-Usted también baila, ¿no?
-Bailaba. En lugar de ir al psicólogo, deberíamos bailar más. Cuando logras bailar cualquier disciplina, bien o mal, te desinhibes. Altos, bajos, guapos, feos, todos se equivocan por igual y eso es una gran terapia.
-Ya puestas, ¿algún otro consejo?
-No te vayas a dormir ningún día sin que te haya sorprendido algo. Las sorpresas son parte de nuestro aprendizaje y nos hacen sentir vivos.