elPeriódico.com

Registrarse | Iniciar Sesión
GENTE CORRIENTE

Restauradora. Hace 10 años pasaba el trapo a burós, cómodas, roperos y tocadores. Ahora les devuelve el valor que un día tuvieron.

Diana Vite: «Yo doy una segunda oportunidad a los muebles»

Viernes, 10 de septiembre del 2010 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
CATALINA GAYÀ
Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra

Me encuentro a Diana Vite decapando un mueble que me trae malos recuerdos de adolescente. Con uno así me topaba siempre los sábados cuando intentaba que mis padres no se despertaran. En dos horas aprendo que se trata de un aparador francés, de nogal. Sin darme cuenta, me reconcilio con el aparador. A Diana se le despertó el amor a los muebles mientras limpiaba en una casa de una familia barcelonesa.

ALBERT BERTRAN

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 64 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 10 de septiembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)

-Antes les quitaba el polvo y ahora los restaura.

-Llegué de Perú a los 19 años. Mi madre quería que estuviera dos años en Barcelona, donde vivía mi tía, juntara dinero y regresara a casa. Limpié unos cinco años, pero sabía que no sería para siempre.

-¿Cómo llega a la restauración?

-¡Por casualidad como siempre en la vida! Me regalaron dos sillones y los llevé a un taller. Nati, la restauradora, me dijo que ella enseñaba a restarurar y que, si quería, aprendiera.

-Y se puso manos a la obra.

-¡Yo estudiaba relaciones laborales! Un día Nati me dijo: «No se qué estás haciendo si lo tuyo es esto».

-¿Y lo era?

-¡Al principio me asusté! Pero Nati tenía razón: esto es mi vida. ¿Cómo le explico? He encontrado lo que quiero.

-Haga el intento, por favor.

-Me pasé 30 años buscándome y ahora me siento segura. Sé que saldré adelante. Esto es lo que me gusta.

-¿No será que la restauración la encontró a usted?

-Mire, desde que trabajé limpiando la casa de una señora que tenía antigüedades supe que algo de esos muebles me atraía. Empecé a apreciarlos. Cuando les pasaba el trapo, era como si los acariciara.

-Y restaurarlos significa...

-Darles una segunda oportunidad. Cuando restauras un mueble, vuelves a darle un valor. Deja de ser un trasto viejo que la gente quiere tirar y se convierte, de nuevo, en un objeto que la gente quiere poseer. ¡En España los muebles se heredan! Es magnífico.

-Es un ritual purificador, vaya.

-Es casi mágico. El mueble me da la oportunidad de que yo lo convierta en lo que era en un principio.

-Espere: aprende a restaurar y…

-Me voy a trabajar con Nati en un nuevo taller, luego voy a Mercantic, pero sigo cuidando niños porque no tengo suficiente trabajo.

-¿Y cómo consigue este espacio?

-Un día, también por casualidad, mientras iba a recoger a una de las niñas que cuidaba, pasé por delante de este local. ¡Era una tienda de dos interioristas! Me puse a hablar con ellos, Edu y Susi, y resultó que eran mis vecinos. Luego, nos convertimos en amigos y cuando se fueron de la ciudad, heredé el local . ¡Ya tenía espacio para trabajar, para guardar roperos, tocadores, vitrinas!

-Es mujer de casualidades.

-Yo siempre pienso que soy bastante inconsciente, me lanzo y ya está. Las cosas no son ni tan terribles ni tan buenas, dependen del valor que una les da.

-¿Y qué valor le da?

-¡Imagínese, cuando llegué a Barcelona nunca había tomado un avión! Ahora tengo un local, hago lo que quiero. Me da igual trabajar siete días a la semana. Claro que me canso, pero soy feliz. No entiendo la gente que se deprime los domingos. ¡Así no disfrutan!

-¿En cuántas horas restaura un mueble?

-No se trata de mi tiempo; es el que necesita el mueble.

-¿Y de dónde los trae?

-Casi siempre de los mercadillos de Francia. Son de mejor calidad y más baratos. Fíjese en ese buró español o en esta cómoda de roble francés. ¿Ve la diferencia?

-La verdad, sí. ¿Cómo los restaura?

-Se decapa el mueble, todo a mano, hasta que la madera queda virgen. Ve ese armario. ¡Ya está tratado!

-Es como si la madera hablara.

-¡La madera es maravillosa! Una vez decapado, quitas el barniz y das un acabado.

-¿Escoge usted las piezas?

-Claro. Veo un tocador, una cajonera, un perchero, una cuchara y si me transmiten algo, me los traigo.

-Se imaginaba en Perú que se dedicaría esto.

-¡No! En Perú es muy diferente. Ahí estudiaba enfermería, pero yo no puedo ver sufrir a la gente.

-Me enseña las manos, por favor.

-¡Han cambiado tanto! Son más grandes, más fuertes.

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Comentario + votado

ver todos