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Acostumbrados o resignados a un entorno que nos ha traído una catarata de noticias entre regulares y malas, poner a Catalunya en el mapa para una inversión de calado en el sector del automóvil es una novedad alentadora. Hay que tener claro que estamos en el principio de un camino que será largo y complejo y precisa muchas concreciones. Toda inversión internacional las requiere, y con una cultura tan diferente a la nuestra como la china, aún más. Pero cuando los fabricantes de coches japoneses vinieron a Europa pararon poco en España y los coreanos pasaron de largo. Parece que esta vez no sucederá lo mismo.
Información publicada en la página 6 de la sección de Opinión de la edición impresa del día 02 de septiembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Hablamos de uno de los principales fabricantes chinos, Chery, y de una inversión que, si todo sale como está previsto, implica una fábrica, un centro de I+D y logística para Europa, Oriente Próximo y África. Traducido en cifras, la fabricación de entre 150.000 y 300.000 coches al año (Seat está en 300.000) y unos 10.000 empleos entre directos e indirectos, unido al fortalecimiento del tejido de proveedores.
Falta conocer detalles, plazos y condicionantes, pero proyectos como el de Chery inducen a creer que tenemos un futuro industrial. Porque Catalunya quiere seguir teniendo una economía de base industrial. Los servicios y el turismo son necesarios, pero Catalunya requiere una industria fuerte y el sector del automóvil es, hoy por hoy, uno de los motores industriales más determinantes. Un impulso como el de esta posible inversión es, sin lugar a dudas, una gran oportunidad para cambiar tendencias.