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Domingo 19 noviembre 2017

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ESTOY EN BERLÍN

Fiesta en el párking

Hay que subir a un ascensor de un centro comercial y llegar al aparcamiento de la azotea. Una rampa de asfalto conduce al nuevo epicentro alternativo: Klunkerkranich

Fiesta en el párking

El Klunkerkranich ofrece comida, música en directo, mucha cerveza y vistas al atardecer.JULIAN NELKEN

Incluso en sus días más grises y fríos, Berlín tiene una aura hermosa desde las alturas. Y a veces no hace falta subir a montañas como Teufelsberg para darse cuenta de ello. Situada en el corazón de Neukölln, el distrito decadente e inmigrante donde se establecieron David Bowie e Iggy Pop durante la década de 1970, la terraza Klunkerkranich se ha alzado como uno de los remansos de buenrollismo más idílicos de la capital alemana.

Este espacio de difícil definición se esconde de los transeúntes. A pesar de que sus increíbles vistas la podrían convertir en un punto de abrumador tránsito turístico, este peculiar bar está ubicado en la terraza del centro comercial Arcaden Neukölln, sin señales ni nada que pueda indicarlo. La calle es ruidosa, sucia y caótica y las tiendas de dentro son un no-lugar que puede resultar asfixiante. El mismo ascensor que te lleva a departamentos con hedor a palomitas y colonia asciende hasta un silencioso párking en las alturas. Solo la afluencia de jóvenes podría indicar que ahí yace algo más que un sitio donde aparcar el coche.

Una rampa de asfalto nos conduce hasta la azotea del edificio. Anteriormente utilizada para 'raves' secretas, en julio del 2013, Dorian Mazurek, Dorle Martinek y Robin Schellenberg, precursores de la contracultura hípster que se ha instalado en el barrio, empezaron juntos un proyecto que pretendía convertir un insípido techo en un espacio sostenible decorado por el verde de las plantas que pueblan este jardín urbano, el caoba de la madera y el azul de un cielo abrumador que, haga sol o nieve, convierten al cliente en espectador de una cúpula única.

Local de referencia

Lejos del 'rooftop' pijo que se presupone a los locales instalados en sitios más turísticos como Alexanderplatz, el Klunkerkranich se ha coronado como uno de los puntos de referencia de la escena joven de la ciudad. Desde media mañana a entrada la madrugada, este local ofrece comida, música en directo y mucha cerveza. Acompañados por los 'beats' de DJ que pinchan en la sala interior o por las melodías de grupos de jazz local, el párking más bonito de Berlín se ha convertido en un lugar ideal para pasar las tardes y contemplar el atardecer. «Es un escenario único donde tocar, con una conexión muy abierta y familiar», asegura Nico Hertel, pinchadiscos del grupo Sonne, Mond & Mango.

La familia que fundó el local pasó por muchos problemas que entorpecieron su creación. La falta de permisos legales y conflictos personales llevaron a una separación que ha roto parte de su idealismo fundador. Aun así, el espíritu verde y alternativo - que también han seguido otros proyectos como Holzmarkt25- sigue presente desde las alturas del Klunkerkranich.